El destino para mucho es algo incierto, no hay forma de saber que te depara, simplemente debes seguir el curso que creas correcto. Para otros, son puertas cerradas que, al abrirse, dan paso a algo nuevo y desconocido.
Muchos dicen que nuestro destino está escrito desde el día en el que nacemos, que todo lo haremos a lo largo de nuestra vida siempre ha estado predestinado para nosotros. Que todo lo que tenemos y las cosas que nos pasan, es porque el destino las puso en nuestro camino. Se supone que el destino es algo inevitable. Se supone que guía nuestra vida desde su comienzo hasta su fin. Para esas personas, nuestro destino está escrito en un papel con marcador permanente.
Para algo existe el corrector, ¿no?
Está relacionado con la famosa pregunta. Si existiera un libro en el que está escrita toda tu vida, ¿Lo leerías?
También están las personas que piensan que nosotros mismos somos quienes forjamos nuestro destino. Esta versión se acerca un poco más a mi opinión sobre el destino. Al fin y al cabo, somos nosotros quienes tomamos las decisiones, somos nosotros quienes decidimos qué camino tomar. No creo que exista una fuerza sobrenatural que nos obligue a tomar decisiones con las que, puede ser, no estamos de acuerdo.
Esto no quiere decir que no crea en el destino. Oh, claro que creo en el destino.
Para mí, el destino es como un camino completamente cubierto de niebla. Pero pienso que, esta niebla, es completamente moldeable. Nosotros podemos moldear la niebla a nuestro gusto, mediante nuestras decisiones, actos, cambios y muchas formas más. Pienso que el destino nos ofrece las oportunidades, las decisiones y los actos. Pero somos nosotros, quienes tenemos el control.
A pesar de esto, tenemos total libertad sobre nuestras metas y nuestros logros, pero claro, la casualidad existe. Puede ser que, en esa casualidad, exista algo de destino entretejido, nadie puede estar seguro de nada. Cada día, van apareciendo pruebas que nos forjan como personas y forman aún más la forma de nuestro destino.
El destino no es tejido en el cielo mediante estrellas por entes divinos, es forjado a nuestra voluntad.
“El destino es el que baraja las cartas, pero nosotros somos los que jugamos.”
-William Shakespeare->