Al parecido físico quizás le hizo falta el parecido de la personalidad para soportar el peso de una historia cuestionada por medio mundo e idolatrada por la izquierda latinoamericana.
La noticia del viernes da cuenta del suicidio del hijo de Fidel Castro.
Foto: Archivo web
Fidel Castro Díaz-Balart tenía 69 años y se dedicó a las ciencias durante su vida. A diferencia de su padre no le metió el pecho público a la ideología y al control de las masas. La física nuclear ocupó sus días en un país, que desde hace más de 50 años se debate entre la "lucha contra el imperio" y ardua tarea dar de comer a menos de 13 millones de personas.
Todo hombre que atenta contra su vida, esconde profundos deseos de paz. Me atrevo a inferir. ¿Lo alcanzó la historia?, ¿No pudo sobrellevar la carga de ser el hijo por siempre?
Lo cierto del caso es que no habrá honores militares ni protocolos de Estado en el funeral. "Fidelito", como era conocido, pasará agachado en comparación a la suerte de su papá.