Esta semana, por cosas de la vida, debí viajar al Norte de Santander en la hermana Colombia. Mis ojos vieron nuevamente el gran éxodo de venezolanos de todos los colores que avanzan hacia un destino diferente a la tierra que los vio nacer.
Mientras transitaba en un colectivo por las calles de Cucuta, comencé a imaginar la historia de una nueva manera. Imaginé que esos maravillosos venezolanos que estaban partiendo, salían en pos del sueño de Bolívar; salían a unir a la Gran Colombia, como las guerras de independencia no terminaron de hacerlo. Soñé despierta, con que salían simbólicamente de Colombia, pero no todos se quedarán allí. Se moverán al norte y al sur para entrelazar culturas, gastronomía, historias, maneras, vida... Eso que sucede mientras conocemos nuevas personas. Dejamos en ellas nuestras huellas y ellas dejan en nosotros las suyas, para dar inicio a miradas más amplias y ricas del mundo. De nuestro continente.
Quizás sin saberlo, se está gestando la verdadera unidad del continente americano, sin obviar que no todo en el proceso, será lúdico y poético. Habrán resentimientos que afloren e incomodidades inevitables; casi siempre los cambios generan resistencia.
En ese momento recordé que Bolívar viajó el continente a caballo y regresó a casa, lamentablemente no pudo morir en ella. Tal vez, los venezolanos hoy estemos resembrando la semilla de unidad que él quiso cultivar, tal vez esta vez si salga la cosecha...
Esa hermosa canción se denomina "Sueño Latino", la compuso un barinés de Pluma de Oro, Don Eladio Tarife y en esta ocasión la interpreta otro grande del folklore venezolano: José "Catrire" Carpio. No sé que anidaba su corazón en ese momento, pero la letra es mágica, es corazón y emoción. Disfrútenla!
Isabel