Mi carro: el carrito de Casimiro
Un fuerte abrazo a todos, hoy les daré algunos detalles de mi vida cotidiana con mi soporte o sustento de vida, mi carro o mi carrito de Casimiro (a propósito de una canción folklórica de mi ciudad) “carro de Casimiro es un carrito muy fiel…” una canción que relata las vivencias de un conductor con su carro, que para donde iba o venía este se le dañaba; bueno asimismo ando yo, cuando falla el arranque, le funciona el motor, cuando funciona el arranque no le da marcha atrás…y así siempre ando.
Bueno resulta que con toda esta situación país que vivimos actualmente tenemos que andar de padre y dios mío para no quedar accidentados en la vía, y yo no escapo a esta triste realidad que a diario vivimos; mi carro últimamente, y bien pareciera que piso brujería o algo, porque no sale de una para entrar en otra.
He aquí uno que otro cuento con mi carrito de Casimiro, recordándoles que es del año 1998, y que gracias a Dios sus repuestos no son tan caros, comparados con otros caros más nuevos.
Al otro día Salí con mi familia de compras a un centro comercial, y resulta que se apagó sin más ni más, y me tuve que tirar al suelo para hacerle una revisión exhaustiva, y créanme que lo que se de mecánica lo he aprendido por pura casualidad, y porque me ha tocado aprender de todo un poco. Ya después de haber revisado y cambiado una que otra pieza ya pude prender el carrito, dándole gracias a Dios por haberme dado luz para arreglarlo. Ya para el otro día Salí a comprar algunos repuestos y los pude conseguir a precios accesibles aún.
Ya pasada una semana de ese acontecimiento, volvió mi carrito de Casimiro a fallarme, y hasta creo que fue la misma falla, pero aun así creyendo esto no pude prenderlo, lo que me impulso a pedir ayuda a un conocido, quien acudió a ese pedido de ayuda sin ningún remilgo. Y tal cual como todo un experto, apenas tocó el carro, éste prendió de un solo toque, como decimos nosotros, asustó al carro que prendió de una.
Pero el cuento o la reflexión de todo esto es que a menudo nos conseguimos con este tipo de problemas y de una u otra manera solemos ignorar a aquellos que padecen este tipo de percance, hasta que te sucede a ti, pues en este último percance me sucedió que también hubo otra persona con su carro dañado e inmediatamente vinieron algunos familiares y amigos y lo auxiliaron, y ya para cuando estaban por retirarse del lugar sin ni siquiera voltear a vernos
se volvieron a accidentar tanto el que vino a ayudar como el que ya lo estaba con anterioridad, por lo que tuvieron quedarse un buen rato en el mismo lugar en el que estaba con mi familia; ya pasado el rato cuando llegó la persona que estaba esperando y prendió mi carro, él fue constatado por estas personas para que les revisara sus carros, haciéndolo muy comedidamente, y con bastante humildad, logrando prender uno de ellos con la ayuda del carrito de Casimiro, es decir mi carro, (yo me dije, que irónica es la vida, éstos que me ignoraron hace rato resulté yo ayudándolos sin querer, ah que vida esta, que te pone cosas en tu camino); no sé qué pasaría al rato de estar ayudando a las demás personas, porque llegó mi amigo y me dijo “recoge todo y nos vamos, que yo no vine por ellos sino por ti y tu familia”, procediendo nosotros todos a retirarnos de allí inmediatamente.Moraleja de todo esto: no desprecies lo que tienes al lado, que tú no sabes cuándo vas a necesitar de ellos. Y me voy con mi carro de Casimiro cantando…cuando voy para Quetepe, el carrito nunca prende, y si voy para Cumanacoa, el carrito se esperola…carro de Casimiro es un carrito muy fiel…