Y así no más inicia la vida, siempre hemos estado seguro de ello, desde que vemos la luz por primera vez, siempre seremos polvo.
El polvo siempre formará parte de nuestra vida. Cuando apenas eres un recién nacido, entre tus dedos se crean pelusas producto del polvo y el sudor, y así va pasando el tiempo y así nos llenamos de polvo.
Al final de nuestros días nos desvaneceremos en él, como una niebla que nos cubra y difumine todo; nuestros sueños, logros, nuestros pasos, nuestra herencia y esencia, absolutamente todo se disipará en el tiempo.
Aún así, con esa convicción iniciamos la vida y luchamos con todo nuestro ser por tener la mejor vida; como dicen los Fabulosos Cadillacs: "en la vida no queremos subir, queremos tocar el cielo".