"Aquel que no se asombra cuando se encuentra por primera vez con la Teoría Cuántica es que posiblemente no se ha enterado de nada." NIELS BOHR
La casualidad no existe. Todo, absolutamente todo lo que pasa es producto del colapso consciente de la función de onda de probabilidad de un hecho. O dicho de otra manera, vivimos en una realidad donde todas las realidades posibles suceden al mismo tiempo en este presente contínuo. En cada momento soy yo el que colapsa la realidad al elegir lo que hago. En este momento estoy decidiendo una a una las palabras que uso para escribiros. Pero las opciones son infinitas.
Una piedra es también un ser humano, ya que al descomponerse, alimentará a un vegetal con sus nutrientes, el cual alimentará a un ser humano convirtiéndose en parte de su cuerpo. Pero el tiempo no existe, por lo tanto desde ya, una piedra es parte de un ser humano. Todas las realidades están superpuestas una encima de otra.
No nos quedemos aquí. Podemos pensar lo que decía Einstein "Dios no juega a los dados", como argumento contrario a la idea del azar, pero ahora, gracias a la mecánica cuántica podemos decir que "Dios baraja las cartas y nosotros jugamos" (Con el experimento de Young se puede ver la importancia que tiene el observador en la medida realizada, el observador altera su realidad al observar). Casi siempre pensamos que lo que pasa fuera es ya algo de hecho, que existe sin nuestra participación, sin nuestra elección. Pero este tipo de pensamientos ya no valen y deberíamos desecharlos.
Muchos de nosotros se identificará a si mismo como un cuerpo vivo, que siente y que puede sufrir los agravios de la enfermedad o disfrutar de la mejor salud. ¿Alguna vez te has preguntado si tu eres tu cuerpo? La ciencia siempre se ha preguntado muchas veces quién es el observador que existe dentro de nosotros. Hemos querido averiguar donde se encontraba la dichosa consciencia humana, analizaron todas y cada una de las partes de nuestro cerebro y nuestro cuerpo y no hallaron nada, aunque todos tenemos un observador dentro que esta constantemente observando el mundo de fuera.
Es la propia consciencia la que guía nuestro cuerpo, pero ésta se encuentra intrínseca en cada átomo del universo. Se que será difícil de imaginar, pero nuestro cuerpo esta formado de células (cada una viva, consciente de si misma), de moléculas y átomos programados para funcionar de una determinada manera. De la manera que la consciencia les diga. ¿Pero que consciencia va a existir en un átomo? Pues exactamente la misma que habita en tí!! Esa consciencia le dice al electrón que debe tener una carga de -1.6·10^-19 C, le dice al protón que debe tener la misma carga pero positiva, etc...!!
Todas esas DECISIONES universales como las cargas de las partículas atómicas, o el funcionamiento de las moléculas las ha tomado la consciencia universal, esa de la cual descendemos. Si pensamos en el universo como una fabrica de consciencias, podemos ver la analogía con lo que estamos haciendo los seres humanos en la actualidad. ¿Quien no se espera que dentro de pocos años exista la inteligencia artificial? Si no existe ya, veremos cómo nuestra finalidad como creación del universo, es replicar la propia consciencia que éste nos dio.
Pero hasta aquí no hemos visto la responsabilidad del ser humano con respecto a su entorno. Vemos todos los días guerras, hambre, injusticias, maldad, crueldad, etc... Pero nadie se atreve a cambiarlo. Hablamos de cambiarlo, pero nadie lo cambia. Porque todos tenemos esa maldad dentro de nosotros. Hablar de amor, no tiene nada que ver con el amor. Y ¿que tiene que ver el amor con la consciencia? Pues TODO!! Ambos son la misma cosa. Ser consciente es ser amor. Ser inconsciente, es no saber elegir, es ser ignorante. Cuando somos ignorantes y tenemos miedo, nos volvemos crueles y el mundo que vemos se torna hostil.