Pensando y pensando,
buscando entre esos surcos llamados recuerdos,
queriendo encontrar que escribir, simplemente se me ocurre pensar en tiempos felices.
Cuando dices tiempos felices evocas todo aquello que saca una sonrisa de tus labios al pensar esos momentos.
Tiempos felices los de la infancia.
Aquellos en que simplemente sin tantas poses ni apariencias
te dedicas a divertirte, a sonreír, a jugar, a ser Tú mismo, o lo que es igual, aprender a ser feliz.
De mi infancia recuerdo muchas cosas hermosas. Tuve el privilegio de poder crecer y formarme en una familia llena de valores, cariño, respeto y tolerancia. Esos días nos marcan para bien o para mal, en mi caso agradezco que fué para bien.
El Ser humano fué puesto en la vida con un gran propósito: vivir para intentar alcanzar la felicidad. La mayoría de las veces nos desvíamos de ese camino por el día a día, las vicisitudes, las tristezas y preocupaciones que nos rodean. No nos enseñaron que la vida cambiaba tan bruscamente, que podíamos pasar de un momento a otro de la inmensa felicidad a las tristezas infinitas que a veces llegan para querer quedarse. Por eso, recordar tiempos felices nos hace regresar a aquella ternura del alma que nos hace sentir nuevamente que sÍ estamos vivos y que ese día a día como una ola devoradora, no nos ha llevado aún por completo.
Vivimos días difíciles en los que muchas veces nos caemos sin ánimos de querer levantarnos, cada instante son más frecuentes esos días. Pero siempre habrá algo que nos haga retornar la mirada hacia el verdadero camino, el de querer ser felices.
Ser feliz es gratis, intentarlo también. Nadie nos garantiza el éxito pero sin embargo, tampoco nos dijeron que sea imposible de lograr.
Gracias por su tiempo.
HASTA LA PROXIMA.
(Esta soy Yo, en mi tiempo más feliz:"mi niñez").
[Fuente](Mi galería personal)
"La felicidad es cuando lo que piensas, lo que dices y lo que haces están en armonía" (Mahatma Gandhi).