De todos los roles que en mi vida he tenido los últimos de: hija de Dios, esposa, madre y luchadora son los que más me hacen crecer y sentir la vida.
Dios me regalo un esposo bello….luchador, amable y con conocimiento de lo que es el ser humano, por esto último me enamore me fije en él y me enamore cuando su me di cuenta que su corazón lo abre para entender el mío. Es músico, mecánico e ingeniero el paquete hecho a mi medida.
Además de ese primer regalo Dios me dio dos más, mis dos hijas, dos pequeñas traviesas que poseen la habilidad bien desarrollada de volverme loca cada 30 min, así como también de llenarme el corazón de alegría cada 5, es un carrusel la vida sobre todo en esta Venezuela de altos y bajos, aunque últimamente son más los bajos, sin embargo el corazón y la disposición deben ser otras sobre todo por la vida de esas dos princesas.
Vengo de una familia de mujeres luchadoras, sin ánimo de menos preciar a los hombres de mi bella familia, pero el orgullo que me imprimen en el corazón las historias de las mujeres de mi familia es inmenso, quizás algún día les cuente al detalle sobre esto.
Desde la historia de mis abuelas pasando por mi madre y mis tías y terminando por mi hermana y primas, todas son historias de empujar y hacer con creatividad una familia prospera y honesta….TODAS…. ese es el orgullo de unas buenas raíces.
Pero como no vengo a hablar de ellas sino de mí, les comento que soy ingeniero con más de 20 años de ejercicio y buscando reinventarme para seguir adelante, la vida me ha hecho transitar el camino de los números pero en este reinventarme me parece que quizás el terreno humanístico y de las letras pueda ser mi pasión y mi futuro trabajo.
Por eso estoy comenzando con ustedes una posible pasión, tomando eso en términos de que una pasión, es algo que haces con tanto gusto que no importa que no te lo paguen, pero si te lo pagan es una bendición de Dios, y como les escribí antes ya he recibido muchas de esas, por la medida pequeña llevo tres ya nombradas y otras tantas que deseo de corazón dárselas a saber.
Una de ellas es mi hermana Ana una compañera de vida que nació primero que yo, debe ser por eso que tuvo la oportunidad de llevarse del vientre de mi madre toda la vena bohemia que estaba almacenada allí, destinada a ser distribuida entre sus hijos, pues ella no tuvo reparo en dejarnos sin nada a los siguientes hijos. En ocasiones siento que posee los pies en las nubes y yo tengo en mi mano una cuerda con un extremo atado a su tobillo, tratando de bajarla pero sin poder lograrlo, cuán importante seres para mí, hermana.
Esto anterior porque me considero una persona ecuánime a veces muy precavida evitando ilusiones desmedidas, quizás sea por eso que siento que mi hermana me complementa en personalidad y opinión.
Por último deseo que sepan que creo en la amistad y en las buenas compañías así como también estoy clara que existen relaciones toxicas dentro de las cuales no me gusta permanecer ni cultivar.
Soy católica, creyente de ese padre Dios que acompaña y tiende la mano para proteger y amar, esta soy yo.