Sin duda vendrán sin sabores a tu vida que pondrán en entredicho la bondad de Dios. Por esto, es necesario que instruyas a tu corazón a comprender que tanto las felicidades como las tristezas son medios que Dios utiliza para tu beneficio. Así, aunque no siempre sepas por qué te ocurren las cosas, comprenderás al igual que Job que Dios nunca hará las cosas sin un propósito.