Recuerdo haber leído en algún libro hace un tiempo el relato de un Rey que ordeno a sus mas leales eruditos que crearan una frase que este pudiese leer en momentos difíciles para conseguir el animo necesario para seguir adelante y afrontar las adversidades, lo suficientemente corta para caber en un anillo.
En respuesta el Rey recibió de un leal erudito, el mas anciano y sabio un pequeño rollo de papel que este podía guardar en un anillo, pero con la condición de no leerlo hasta encontrarse en un momento verdaderamente necesario.
Un día el castillo fue asediado y el Rey en combate debió huir, había sido tomado en totalidad su imperio y corrió hacia el bosque con su caballo. Al fondo se escuchaba el galopar de los caballos montados por el enemigo y justo en ese momento recordó la nota que había guardado en aquel anillo y decidió leerla. La nota era simple "esto también pasara", luego de haber recibido estas reconfortantes palabras se escuchaba cada vez mas lejos el ruido de aquellos que le perseguía, hasta que ya no se escucho nada, se habían rendido de perseguir lo en el bosque debido a que habían perdido su rastro.
Una pequeña moraleja que nos enseña este relato es que los malos momentos siempre pasaran. Viendo un poco mas allá, tanto buenos como malos. Disfrutemos de los pequeños momentos de alegría y de los malos aprendamos la lección.
Un momento frente a las olas del mar, viendo un atardecer suele ser muy practico para pensar sobre las experiencias de la vida y tomar lo bueno que nos dejan las mismas o disfrutar compartiendo un agradable momento con amigos y aquellos que son cercanos a nosotros.