Se establece dentro de la psiquiatría como una patología en gran parte relacionada con la hipocondriasis y con el trastorno somatomorfo, ya que el individuo que la padece, piensa, siente y cree estar muerto, tanto de forma literal como metafóricamente. Los afectados tienen la idea de no existir, de que nada es real, por ello también se le denomina como “delirio nihilista”, puesto que proviene de la corriente filosófica existencial del nihilismo (del latín nihil, “nada”), en donde prevalece el rechazo y la negación por todo principio posible, en donde la vida no tiene sentido, carece de significado y valor, tal cual es lo que se describe en dicho síndrome, pero va mucho más allá, los pacientes tienen alucinaciones visuales, olfativas y quinestésicas, no solo pueden ver que sus cuerpos se están descomponiendo, sufriendo la putrefacción sino que además pueden oler los fluidos desagradables como si de un cadáver se tratase, manifestando que sienten larvas que se desplazan sobre su piel.
Realmente llegan a tener la convicción de que su organismo ya no es funcional, no hay un corazón que late, ni sangre circulando, no tienen cerebro, se sienten como nada, inclusive hay quienes creen que se han convertido en un “alma en pena” aferrándose a la idea irrevocable de estar muertos, en una especie de limbo, y que aun así no hay nada que pueda matarles porque no pueden morir dos veces, sosteniendo un concepto de inmortalidad.