A veces pasa que la razón, se va perdiendo, por cada tropiezo que se presenta en el andar y nos parece que la meta es imposible lograr.
Ante ello no dejes de amar, para con ello curar tus heridas y ante las batallas, poder enfrentar el reto de hacer los sueños una realidad.
No dejes que las puertas de tu corazón se cierren, mejor toma las decisiones que harán, el que tus sueños, sean la luz que guíe esos pasos que han de llevarte a la meta cruzar.
Sabes que el tiempo y la forma, la forjaras con cada paso, que al multiplicarse, los harás parte de tú alma y de tu forma de vivir, no te detengas y persigue hasta el logros alcanzar.