Nacimos para amar, para iluminar nuestro camino e iluminar el de las personas que nos acompañan.
Somos bebes llenos de inocencia, bondad, luz .
Regalando las sonrisas mas hermosas, inundando de amor el corazón de nuestros padres.
En la niñez la luz se mantiene, pero se torna un camino de penumbras, separándonos poco a poco de nuestra esencia y obligándonos a crear una imagen falsa de nosotros mismos .
Ya para la adultez, aquel hermoso bebe se le olvido la esencia del ser humano, y no puede recordar para que fue hecho, compartir su amor.