Después de haber emigrado, uno de mis grandes retos (grandes también en sentido literal) ha sido la reparación de camiones y autobuses. Acostumbrado a reparar pequeños vehículos automotores ahora he conseguido empleo en un taller de vehículos de carga pesada y de pasajeros. No ha sido fácil el cambio, sin embargo, me he visto en la obligación de aprender a trabajar en un modo distinto, con piezas mucho más grandes y pesadas, al igual que las medidas de seguridad.
La responsabilidad de sostener una familia es más fuerte que cualquier tipo de trabajo al que uno no esté acostumbrado. Poco a poco uno se va adaptando a las nuevas realidades, aunque siempre exista un poco de resistencia al cambio. La fuerza de la voluntad es lo más importante para enfrentar a los nuevos retos. Trabajo y constancia completan el camino al éxito. Soy optimista y estoy seguro de que todo saldrá bien.