Primer día que salgo de casa, primer día que voy al supermercado. Raro, muy raro ir diez minutos antes de que abra y encontrarte esto, una cola, eso sí, con el espacio de seguridad.
Es duro salir a comprar con guantes, con mascarilla, con la sensación de que cualquier cosa que toques puede estar infectada y puede hacer que cojas un virus que tiene en jaque a todo el planeta.
No hay vacuna, no hay modo de luchar contra él sin extremar las precauciones, imposible pararlo sin aislar a la población y que esta respete cada unas de las normas que se han impuesto.
Cuestión de semanas dicen, más coherente hablar de meses... pero solo el tiempo lo dirá.
Siguen pasando los días.