¡Ese compañero!
Recuerdo esos días en los que tenía a alguien interesado en escucharme hablar sobre las historias que dejaban cada experiencia que vivía.
No me daba cuenta que esa persona atenta a mis “cuentos” me mantenía vivo.
Era grato contarle a ese alguien lo que me ocurría, pero mucho más lo era el saber que a alguien mi vida le entretenía.
Tal vez parezca extraño lo que digo, pero esto es algo que acurre a menudo.
Algunos pensarán que ese alguien es un ser que valoramos mucho, como una pareja, un familiar o un buen amigo, pero la verdad no es así.
Ese alguien es ese compañero que se acerca sin saber cómo, es ese que no le interesaba de donde venías, sólo le alegraba pasar el rato contigo y por supuesto que también a nosotros nos alegraba su cercanía, porque en medio de ese tiempo juntos nacía una diversión sencilla donde el alma de ambos encontraba vida.
¡Un compañero!
Quisiera continuar hablándoles sobre éste, "nuestro compañero", pero no quiero dejar que la emoción por compartir estas letras hoy me quiten la oportunidad de tenerles mañana u otro día. Continuará...