Les comparto la despedida de el atardecer de ayer. El cielo esplendoroso de mi ciudad no solo se despide en el encarnecido color rojizo celestial.
También nos brinda penumbras de calma y serenidad, nos permite admirarlo como si fuese tal oleada de una marea que se impone sobre nuestro cielo, parece que todo queda en silencio, te deja los ojos tristes y fríos, pero con la satisfacción de haber disfrutado del marchito despedir de este día.
FOTOS DESDE MI TELÉFONO
LA BELLEZA DE LO SIMPLE
FOTO-AFICIONADO