Ayer llamé a mi hijo Allen para saludarlo quien se fue a vivir a Chile hace 6 meses por la situación económica y social de Venezuela. Entre una que otra cosa sobre Chile, me manifestó su preocupación por una costumbre muy común de los chilenos de dopar a sus niños para tranquilizarlos. Me dijo que la mayoría de sus compañeros de trabajo dopan a sus niños para que se duerman temprano. Y otros los drogan para Mantenerlos bajo control.
Pero, lo más crítico fue cuando me dijo que algunos les permitían a las maestras darles calmantes a los niños para que se mantuvieran tranquilos en las horas que permanecían en la escuela.
Le dije que eso no es sólo delicado, sino abusivo y criminal contra los niños.
Si no es un medicamento debidamente orientado por un médico por una enfermedad o condición clínica del niño, es un delito que pudiera causar daños físicos y psicológicos temporales o permanentes a los niños e incluso, la muerte.
Dar medicamentos no recetados a los niños, como jarabe para la tos, con el fin de tranquilizarlos, es una forma de abuso.
Una madre dijo que ella no condena a las madres que medican a los niños: “Eso no lo va a matar”. “Es ciertamente mejor que pegarle, gritar, tirar puertas o perder el control”.
Pero dar a los niños medicinas de uso común o con medicinas recetadas puede llevar a consecuencias no deseadas, dijo el autor de una investigación, que relaciona esa práctica con el abuso infantil. La investigación, publicada en Journal of Pediatrics, encontró un promedio de 160 casos anuales en las que drogas farmacéuticas fueron usadas maliciosamente con menores.
“Creemos que el uso malicioso de fármacos puede ser una forma no reconocida –o un componente- de maltrato infantil”, escribió el pediatra Shan Yin. Usando información del Sistema de Datos de Envenenamiento de Estados Unidos, Yin halló que los niños comúnmente recibían analgésicos, estimulantes o drogas callejeras, sedantes, hipnóticos, neurolépticos o medicamentos para la tos o la gripe.
Yin halló 1,439 casos desde el año 2000 al 2008. De esos, el 14 % resultó en heridas, y el 18 % de los niños murió. En más de la mitad de los casos había al menos una droga sedante; 17 de las 18 muertes fueron con sedantes. Yin dijo que es probable que la información de envenenamiento subestime el número real de casos.
Tampoco es claro por qué a los niños se les dio antidepresivos, estimulantes y neurolépticos. Los motivos, dice Yin, pueden variar ampliamente, como padres abrumados con la carga de los niños, y buscan descanso, diversión o castigo.
“Cada vez que das un medicamento por cualquier otro propósito del que está explícitamente recetado, corres el riesgo de perjudicar al niño”, dijo.
Este año, una mujer de Massachusetts fue sentenciada a cadena perpetua después de haber sido hallada culpable por la muerte de su hija de 4 años, cuya sangre tenía un nivel letal de una droga para la hipertensión usada para sedar a niños con trastorno por déficit de atención con hiperactividad.
Su esposo, que fue juzgado por separado, fue condenado por asesinato en primer grado, según NECN, afiliada de CNN. Los fiscales argumentaron que el padre había dado pastillas a la menor para silenciarla, o le ordenó a su esposa hacerlo.
Pero en circunstancias más comunes, del día a día, los límites éticos son difusos.
Aunque hay situaciones ambiguas donde la línea está entre ayudar al niño legítimamente – en la gran mayoría de los casos- y las situaciones en las que la intención de sedar al niño es una forma de abuso. No obstante, aunque la intención sea buena, si resulta en daños o muerte a sus niños, usted sufrirá un arrepentimiento que le durará toda la vida.
Los padres pueden dar un poco de medicamento para relajarlos y piensan que no los están afectando. Esto pasa en las familias en las que se sienten “abrumados o desesperados”. Aun así, sigue siendo una forma de abuso a los niños.
Cada caso tiene elementos y motivos diferentes, así que es difícil generalizar si medicar deliberadamente a un niño es abuso, dijo James Hmurovich, presidente y director ejecutivo de Prevent Child Abuse America.
“Si es por una razón médica, eso es una cosa”, dijo Hmurovich. “Si porque las madres están al borde del colapso y el estrés se acumula y están cansadas, ahí no hay un buen uso de los medicamentos comunes".
Hay que parar el abuso infantil contra los niños. No es justo que los mismos padres den drogas a sus hijos para controlarlos.
¿Qué pasó con la disciplina con amor?
¿Dónde quedó la educación de nuestros padres?
¿Por qué los padres del pasado no necesitaban darle droga a sus hijos para que les obedecieran?
Mis padres sólo necesitaban darnos una mirada certera para indicarnos lo que debíamos hacer.