Como ya es costumbre, los días se han vuelto largos, y no por la estación pues muy por el contrario el otoño inunda la ciudad y sus colores rojizos, naranjas y violetas llenan de colorido todas las calles, caminamos en la soledad de las aceras ahora, un planeta que en muchos lugares aun se siente inseguro, solo y bastante desolado, pero la armonía de la naturaleza parece abrirse paso a la esperanza.
Rojo, Naranja y Violeta
Las hojas otoñales caen y forman pequeñas montañas donde quisiéramos lanzarnos y jugar, y reír, es mi segundo otoño en Chile, y la verdad no he podido disfrutar al 100% de su armonía, quisiera ver más allá, es una muy linda temporada con tonalidades cálidas pero brisa fría.
Pronto todo mejorara
Tengo esperanza, tengo fe, me lo repito a diario, las cosas mejoraran, nos dejaran una increíble enseñanza, la humanidad a tenido un cambio en sus costumbres, en como ven la vida y en como siempre se piensa ser, insensible, poco vulnerable, en cambio hoy nos sentimos, débiles, pequeños, vulnerables, y todo lo que realmente somos, nuestro ego a cambiado por completo.
Este fin de semana no solo camine un poco, prepare deliciosa comida, algo que aprendí hace unos días, sushi. Un banquete delicioso y la satisfacción de haber aprendido algo me queda de este fin de semana, tan tranquilo, tan otoñal y tan simbólico.
Y de postre?
No podría faltar, por supuesto; probé algo nuevo, un panecillo francés llamado Eclair (algo así), y la verdad me encanto es como una especie de profiterol alargado, muy muy rico, gracias fin de semana, gracias vida; te agradezco por todo lo que tengo, así sea poco, te pido que fortalezcas a mi familia, mascotas y amigos, los llenes de paz, alegría, buena voluntad, salud y amor, feliz día.