Soy un navegante por los cielos
cuando mi mente se embelesa al caminar de nube en nube
y experimentar supernovas.
Instante que no está al alcance de los sentidos
y surge sólo de miradas que se enlazan
y de los labios que se tocan,
y así comienza a florecer el ser.
Hay un ingrediente que me resulta indescriptible
para que me convierta en tu escritora
de este tipo de poesías.
Se ha vuelto, a veces, en una ansiedad de tenerte en mis brazos,
musitando palabras de amor,
en ocasiones es el desespero de sentir tus encantos,
y en la boca volverte a comer tus labios húmedos
impregnados de deseo y de tu más sublime corazón.
Es enigmático, lo que hacen tus besos, en mí.
Tu boca, tu sabor, tus sentidos y el latir de placer por ti.
Besos que le roban los segundos a las horas,
dígame de aquellos besos que se dan en medio de locuras,
son únicos que de ti he probado.
Cada momento es una oportunidad
de comerme un bocado de manjares que solo habitan en ti.
Si tan sólo te dijera
que el aroma que respiro de tu aire
es como el del café mezclado con canela y anís
cuando estoy muy cerca de tus labios,
¿Lo creerías?
¿Te acuerdas del primero?
En medio de cosquillas, en medio de nervios,
a plena oscuridad de la noche,
fue todo un postre en medio del mejor perfume que he probado.
Sentir tu sensualidad, tu presencia.
De veras, no encuentro palabras para describir cuan dulce eres,
tan sutil, tan tierno….
Tus labios me hacen querer estar impregnados de esa miel
cuando nos encontramos por medio de un beso.
Saborear tus encantos con tan solo un beso.
Un beso, solo un beso….
Un beso que me domine, un beso que te calme,
un beso que me descontrole, un beso que te enloquezca,
un beso que me libere, un beso que me delate,
un beso que se te escape, un beso que me alegre,
un beso que te eleve.
Un beso sabe a mucho,
pero sin ti, no saben a nada,
un beso sabe a todo,
pero a todo de ti. |