Hace un par de semanas reseñé La chica danesa, un libro que fue exitosamente adaptado al cine y cuya existencia no supe hasta después de haber visto el film. En este caso, con El lector me ocurrió que sabía de la existencia de la película, pero no la había visto cuando tuve la oportunidad de leerlo y me gustó tanto que a la fecha lo he leído unas tres veces y he disfrutado también otras obras de este autor alemán.
El lector es una historia central que tiene muchas otras historias que la alimentan como los ríos a un delta. Inicia con Michael Berg, un joven alemán que tiene 15 años a mediados de los años cincuenta. Un día, volviendo casa del colegio, se siente mal y una mujer lo ayuda. Se llama Hanna y tiene 36 años. Algunas semanas después, cuando Michael logra recuperarse y un poco obligado por su madre, le lleva flores a Hanna como agradecimiento. Y hasta allí hubiera llegado todo si Michael no hubiera visto, a través de la abertura de una puerta, el cuerpo de Hanna cambiándose de ropa. En una edad en la que se inicia su despertar sexual, la única referencia que tiene del tema se convierte en su modelo ideal. A partir de allí ambos establecen una relación erótica en la que se combinan varias cosas porque se duchan juntos (lo que es algo muy íntimo) y antes de tener relaciones, ella siempre le pide a Michael que le lea en voz alta algo de sus libros. Le gusta la forma en que Michael lee autores alemanes y clásicos, Goethe, Tolstói, Dickens. Y así pasan las tardes entre el sexo y las palabras hasta que un día Hanna desaparece sin avisar ni dejar rastro alguno lo que destroza el corazón de Michael.
Pero entonces, unos años daspués, siendo estudiante de Derecho, Michael asiste a un proceso judicial contra cinco mujeres acusadas de crímenes de guerra nazis y de la muerte de varias prisioneras en un campo de concentración en el que eran guardianas. Una de las acusadas es precisamente Hanna.
Ante esto, Michael comienza a desarrollar una gran confusión, ¿es Hanna responsable de la muerte de otras personas? Son las primeras décadas después de la Segunda Guerra Mundial y esas heridas permanecen abiertas, pero no se juzga sólo a criminales pertenecientes a las SS sino que se juzga a la mujer que amó, ¿fue capaz Hanna de hacer algo así? La novela va en orden casi cronológico porque si bien el narrador (Michael) evoca el pasado desde un futuro lejano, cuenta primero el inicio, cómo la conoció, la relación que tuvieron y luego pasa a narrar el proceso judicial, las implicaciones de un juicio como ese en ese momento histórico para el país y todo lo que ocurre después, la condena, el peso del pasado, la ausencia de respuestas, la búsqueda de las mismas, todo contado con una narración fluida, clara, directa que nos hace involucrarnos en los complejos dilemas que debate Michael en su interior. Su juventud, la pasión del pasado, su raciocinio, el cúmulo de sentimientos que lo ligan a Hanna, el contexto histórico y el misterio central de la vida de Hanna, hacen que la novela te atrape de inicio a fin.
Con respecto a este misterio del que hablo, se trata de un hecho en el pasado y en la vida de Hanna que ha condicionado todas sus decisiones y que si bien nos impacta al ser entendido y revelado por Michael, en ese momento reconocemos todas las pistas que la misma novela nos había entregado y acciones extrañas del pasado de ambos comienzan a cobrar sentido.
Algo curioso con este libro es que yo no he leído o sabido de denuncias o condenas del público por la diferencia de edad entre los protagonistas al conocerse, cuando él tiene 15 y ella 36 (casi la misma diferencia de edad entre Humbert Humbert y Lolita), no sé si porque luego ambos crecen y se reencuentran cuando ya él es adulto o porque Michael es hombre, no lo sé, ¿hay algo de machismo en esa aceptación? ¿no debería ser tan criticada esta historia como la de Nabokov?, o por el contrario, ¿todo es válido en la Literatura, incluso este tipo de relaciones? Son preguntas que vale la pena hacerse ¿han leído algún libro de Bernhard Schlink? Los leo en los comentarios.