En uno de sus conciertos, la cantante Adele introdujo una de sus canciones como "the rare optimistic one" y todos rieron porque en su mayoría las canciones de la británica son tristes. Algo así sucedía con los poemas que escribía en mi adolescencia, la mayoría eran sobre amores rotos o no logrados, sobre la soledad y la tristeza, pero de vez en cuando aparecía uno bonito, con un tono romántico y feliz, como para dedicar en San Valentín; y ese es el caso de este poema que les muestro hoy y que bebe de esa fuente de esperanza y deseo de las relaciones que inician. Es una promesa, un anhelo, una petición también; son versos que dicen "sé que podemos ser felices y lo seremos". Espero les gusten y si así lo desean y si reflejan su situación actual, son libres de dedicarlos a ese ser especial.
“Nuestro amor”
Cuán difícil es a veces
expresar lo que yo siento
y más sabiendo que crece
este enorme sentimiento.
Que cada vez que estás aquí
me siento seguro y protegido
pero si te alejas de mí
soy cual ave sin su nido.
Porque tu sola presencia
me da plena felicidad
y de igual forma tu ausencia
me causa inseguridad.
Me siento frágil e indefenso
casi igual que cuando niño
me hacen falta tus besos
tu calor y tu cariño.
Tu voz hablándome suave
tus ojos que son mi paz
y que le dan a esta ave
nuevas alas para volar.
Me hace falta tu compañía
para sentirte cerca de mí
tus manos tomando las mías
y mi cuerpo cerca de ti.
Que estemos juntos los dos
mirándonos uno al otro
oyendo nuestra canción
perdidos en nuestros ojos.
Y aunque nada es para siempre
y todo un día ha de acabar
por lo que siento y lo que sientes
no lo dejemos terminar.
No dejemos que el tiempo gane
ni que la distancia pueda más
no dejemos que esto se acabe
para que juntos podamos estar.
Y volemos alto en el cielo
felices los dos, tú y yo
emprendiendo así el vuelo
con las alas de nuestro amor.