Debido a los escándalos internos en los que se vio envuelta la Academia Sueca durante el año 2018, el premio más prestigioso de las letras en el mundo no fue entregado ese año sino doce meses más tarde cuando reconocieron la labor de dos escritores: el austriaco Peter Handke (quien recibió el premio del año 2019) y la polaca Olga Tokarczuk (a quien le otorgaron el que estaba pendiente de 2018).
Hace un par de años tuve mi primer encuentro con esta increíble autora a través de su libro Los errantes, una escritura híbrida sobre el movimiento que amé de inicio a fin por la narración, la mezcla de estilo y las reflexiones, con muchas de las cuales me identifiqué. Desde entonces estuve buscando leer otras cosas suyas, revisé su bibliografía a ver qué otras cosas suyas se habían publicado en español, pero en estas latitudes no es tan fácil conseguir sus libros. Esperé durante mucho tiempo (y sigo esperando) ver en las estanterías de las librerías de Santiago su novela Un lugar llamado antaño, o sea que ni siquiera tras el Premio Nobel se ha facilitado el acceso a su obra (como sí ha ocurrido con los ganadores posteriores, Handke, Gurnah y Ernaux), pero afortunadamente la Biblioteca de la municipalidad en la que vivo incorporó a su catálogo Sobre los huesos de los muertos, publicada inicialmente en 2009 y como además ya sabía que existía una adaptación cinematográfica realizada en Polonia, titulada Pokot (Spoor en inglés) inmediatamente solicité un ejemplar y me dispuse a leer la novela con entrega para luego ver el film.
A través de una estructura típica de thriller, de novela negra, Sobre los huesos de los muertos narra una serie de acontecimientos muy curiosos que comienzan a ocurrir en una aldea remota en Polonia, en medio de un lugar olvidado entre las montañas. A inicios del otoño y luego en medio de un invierno muy crudo con terribles nevadas y temperaturas casi extremas, algunas personas comienzan a ser asesinadas.
La narración en primera persona está a cargo de Janina Duszejko, una mujer mayor que vive en la aldea y da clases de inglés a los niños de la escuela. Janina tiene dos perros y es muy respetuosa con la naturaleza, quizás por eso es la primera en dar una explicación a los extraños asesinatos que se comienazan a producir, aunque esa explicación parezca un tanto extravagante. En la primera escena del crimen que la policía investiga se encuentra con un hombre asfixiado con un hueso de corzo (especie que solía cazar) y alrededor de su cabaña se ven huellas de estos animales. Ese hecho más la mirada desafiante que Janina siente sobre ella al ver a una manada de corzos cerca de la casa de su vecino le inducen a pensar que la mano ejecutora de esa muerte fue la de la naturaleza. Janina cree que “Los animales se están vengando de la gente”. Así se lo cuenta a sus vecinos y a la policía, pero como es de esperarse piensan que está mal de la cabeza debido a sus años y a su soledad. En fin, que no le prestan atención. Entonces, otras muertes comienzan a suceder y las pistas conducen cada vez más a pensar que la hipótesis de esta anciana pudiera no ser tan descabellada.
Pensemos por un momento: en un mundo explotado ampliamente por el hombre que ve el planeta como una inmensa fuente de recursos para su propio uso y beneficio, ¿no sería lógico que los animales comenzaran en algún momento a defender lo que siempre fue suyo, o cuando menos nuestro, tanto de ellos como de nosotros, desde que nosotros invadimos su hábitat? Parece un escenario soñado para algunos, terrorífico para otros y radical para el resto; de hecho la autora fue duramente criticada por esta última fracción que consideraba estos planteamientos como peligrosos.
Janina afirma que “El hombre tiene una gran responsabilidad en relación con los animales” y más adelante en la novela se pregunta:
“¿En qué mundo vivimos? Un mundo en donde el cuerpo de un ser es convertido en calzado, en albóndigas, en salchichas, en una alfombra que se tiende junto a la cama, en caldo hecho con los huesos de otro ser”
Frases, junto a otras, que llaman a la reflexión sobre la explotación de la naturaleza por parte del hombre. Si la humanidad compartiera los recursos con las demás especies sería una cosa, pero históricamente nos hemos caracterizado, como especie, por desplazar hasta la extinción a las plantas, a los animales (y algunos de nuestros semejantes) y aniquilar ecosistemas casi en cualquier lugar al que hemos llegado. Historias como esta, o como la película Okja, ponen el foco en estos temas y en que si no cuidamos el planeta que tenemos (un planeta es un lugar repleto de especies que también deben preservarse) más temprano que tarde no tendremos ningún planeta que cuidar.
Si bien Los errantes es un libro con una narrativa mixta (novela, cuentos, reflexiones, diario de viaje, anécdotas históricas) que circulan alrededor de un mismo tema, en el caso de Sobre los huesos de los muertos tenemos un thriller típico (muertes en misteriosas circunstancias, víctimas y victimarios, una investigación policíaca, etc) al que le he colocado la coletilla de ecologista debido al mensaje que muestra (no sé si exista el thriller ecológico como género literario) y aunque la adaptación a la gran pantalla no es una obra de arte, creo que sí refuerza la experiencia lectora y es una buena opción para quienes no puedan tener acceso al libro, ¿alguno de ustedes ha leído a Olga Tokarczuk? Los leo en los comentarios.