Si uno quisiera filmar una película de la vida de Luis Alfredo Torres haría bien en comenzar con una larga toma que serviría como elemento básico de la narración, pero también como clave simbólica para ilustrar la tragedia del poeta que murió en 1992 a los 56 años.
La imagen sería del poeta caminando por la calle El Conde. Se podría filmar con la perspectiva desde el suelo, a unos cuatro metros detrás del caminante, mostrando su andar lento apoyado del bastón. Luego mostrar ese rostro derrotado cubierto por los eternos lentes oscuros pero que aún sonríe cuando recuerda al muchacho sureño al que alguna vez amó.
Luis Alfredo Torres nació en 1935 en Barahona, una pequeña ciudad ubicada a orillas del mar Caribe. A los nueve años fallece su padre, suceso que, probablemente, influye en esa personalidad taciturna y melancólica que adivinamos a través de sus verso