Los temas de relaciones de pareja no vienen solos así que éste post se complementa perfecto con el anterior.
-Padre, por motivos de remodelación de mi casa me he tenido que ir a vivir un tiempo al apartamento de mi suegra. Pero no la aguanto, y sé que no es mala ni hace nada con doble intensión, pero quiero que me aconseje en qué hacer en esta situación.
Resulta que Melisa era de carácter dominante, la reina de casa, perfeccionista, limpia y la gran ama de casa que cualquiera admiraría. Pero su suegra era todo lo contrario, una mujer bastante desordenada, un poco sucia y de solo preparar fritanga para “alimentarse”. Además, aquella suegra vivía por cumplirle todos los deseos a su hijo y su nieto sin colocarle límites, eso era lo que principalmente molestaba a Melisa, que sus dos hombres eran los propios niños llorones y malcriados cuando de su suegra se trataba y esa misma actitud se la hacían a Melisa.
Melisa se paraba muy temprano a hacer el típico desayuno que era pan tostado con huevos y avena, pero nadie se despertaba hasta que el desayuno estuviera más que frío, entonces decidían que no querían comer eso si no lo que “La abuela” preparara que eran sus habituales tajadas, frijoles y dedos de mozarela con un vaso de Coca-Cola.
La tristeza empezó a invadir el corazón de Melisa debido a los desplantes de su hijo y esposo, pero no decía nada para evitar problemas ya que estaba en casa ajena y no podía salir corriendo debido al estado de su casa.
Las cosas fueron empeorando cada vez más debido a que tanto como su esposo e hijos se pusieron indisciplinados, desordenados y cochinos al igual que su abuela y Melisa en su intento por reprenderlos era la que quedaba como villana de la película.
El padre Jaime ante toda la situación expuesta por Melisa le aconseja:
-Hija mía, hacer lo correcto no siempre amerita que quedes como la buena de la película. Debes aprender a comunicar tus molestias y tristezas de la mejor manera y ser muy perseverante.
Esas palabras dejaron muy pensativa a Melisa por lo que medito toda la noche al respecto hasta que decide hablar con su marido.
-Querido, me case contigo hace años amándote mucho, y hoy en día mantengo ese sentimiento. Mas no comprendo las actitudes que has tenido en estos días para conmigo ya que me parecen actitudes infantiles viniendo de un adulto. Debes comprender que a pesar de que te guste como te mime tu madre para todo existen límites y si ella no te lo pone, yo sí.
Aquel hombre fue muy comprensivo con lo que su esposa le exponía y le da la razón y le ofrece disculpas y un “no volverá a pasar”.
Cuando Melisa decide hablar con su hijo la situación no fue igual, el mismo incluso la amenazo con irse a vivir definitivamente con su abuela ya que ella lo dejaba ser, no tenia reglas y se había convertido en su mejor amiga.
Melisa muy enfurecida le dice:
-A mí no me interesa ser tu mejor amiga, soy tu madre y como tal me vas a hacer caso a todo lo que te mande.
Lo toma por un brazo y lo encierra en su cuarto.
Lo más difícil fue enfrentar a su suegra ya que le daba pena muy en el fondo.
-Suegra, estoy muy agradecida por todo lo que ha hecho por nosotros y la gran hospitalidad conmigo y mi familia, pero debo pedirle que deje de consentir a su hijo y a su nieto ya que los está mal acostumbrando a no salir de debajo de sus faldas y pienso que ese es el peor mal que le puede pasar a alguien.
La señora sonrió y le dijo:
-Tienes razón esto lo hago sin querer, tratare de no consentirlos tantos. Solo bastaba que alguien me dijera que lo estaba haciendo mal ya que desde mi punto de vista todo estaba perfecto.
En conclusión:
Debemos aprender a comunicarnos de mejor manera con los demás y a exponer nuestros puntos de vistas sin miedo.
Es impresionante como la comunicación soluciona todos los problemas