La Parábola del Águila
Erase una vez un campesino que caminaba por el bosque y en el camino se encuentra con un pequeño pichón (águila) luego se lo llevo a la granja para mantenerlo, lo puso en un corral junto a un corral de polluelos, en donde la pequeña águila se acostumbro a su vida, a comer y a vivir como un pollo.
Luego pasó un naturalista y vio que el campesino tenía un águila encerrado en un corral con pollos y le dice al campesino por que tenía al ave, el rey de las aves junto a los pollos, que debería volar. El campesino le dice que siempre le ha mantenido esa vida y por esa cuestión no ha podido volar.
Luego el naturalista se acerca al águila y le dice: tú tienes que estar en el cielo, no en la tierra, abre tus alas y vuela, el ave estaba confundida, no sabía quién era, y por miedo siguió con los pollos, al día siguiente el naturalista le vuelve a decir: tú tienes que estar en el cielo, no en la tierra, abre tus alas y vuela, pero en ese momento al intentar volar fracasó y se fue con los polluelos, el naturalista no se rendiría y al siguiente día volvió con el ave y lo alza hacia el sol hasta que abre sus alas y con un grito avasallador voló finalmente, luego de eso pudo extrañar a sus compañeros polluelos o algún día los visitaría, pero jamás nunca vivió como polluelo.
Este relato aplica en la profesión docente, cuando no enseñamos al estudiante a volar, a no ser libre, al no dejar que desarrolle sus habilidades, los frenamos a veces para que no sepan más que el docente y es un error, debemos preguntarles que quieren aprender, que necesitan aprender.