Tal vez eso es lo que necesito.
Permitirme a mi misma sentir, que mis sentimientos barran conmigo
como si fuera una simple molécula en el universo.
¿Mi pecho está siendo apuñalado? ¿Cómo detengo esto?
A veces solo dejo que el fuego se lleve todo a su paso,
me permito el dolor para que no se apodere de mi.
Creo que las escamas de las mariposas se han pegado a mi garganta.
Vomitaré alas, todos esos colores saldrán de mi.
Todas esas mariposas saldrán en forma de palabras y ya no me ahogaran más.
¿Alguien alguna vez murió por renunciar a sus mariposas?
¿Por renunciar a sentir?
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Victoria Herrera