Un saludo y 🫂 a todos los amigos & amigas de ✨📚
💥 En la mañana de hoy me propongo regalarles algo de mi obra NARRATIVA... Espero lo disfruten y leeré atento sus comentarios.
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DISIDENTES
En Ojo de Agua, la mayoría de los perros ostentan una ascendencia degenerada de origen humano. Es decir, han renegado a su condición natural; por lo que una minoría, los caninos legítimos, bajo la oscura y manipulada dirección de Outsider, acordaron convocar a una Asamblea Municipal, con el objetivo de diferenciar el comportamiento entre los perros-perros y los perros-humanos, sin la terrible opción de tener que intimar en momento alguno.
A todas luces, resultaba comprensible que sólo en los primeros corría una sangre aristocrática, no contaminada con la suerte de una especie tan baja, que no ha sido capaz de sopesar las consecuencias de sus acciones; y no fueron escasos ni cortos los ejemplos que Outsider tuvo a punta de colmillo para convencer al Cojo de que él era "el Elegido" para servirle de pala, porque una Asamblea sin palas no es tal, y porque Outsider sabía también que el resto escuchaba al Cojo, el más viejo de todos los perros del pueblo desde la muerte de Púder y la extraña desaparición de Cabeza de Manada.
Conociéndole como un perro muy suspicaz, Outsider le propuso escoger entre el cargo de Coordinador de Política Exterior o Sumo Sacerdote, a lo que el Cojo respondió que lo dejara meditar.
Con excepción del Cojo, todos ignoraban la verdadera motivación que a un evento de esta índole los había arrastrado. Outsider aseveró que allí estaban para hacer uso del ladrido abierto, y que los acuerdos se adoptarían de manera perrocrática.
Durante tres horas los presentes: Outsider, el Cojo, y tres perros más, ladraron sin ton ni son, sin llegar a acuerdo alguno, hasta que Outsider le guiñó un ojo y dejó caer una gota de saliva para que el Cojo comprendiera que ya había llegado el momento de meter la pata y hacer la propuesta que, tal como él esperaba, no encontraría oposición:
"Yo propongo que Outsider sea nuestro Líder" dijo el Cojo automáticamente, y nadie ladró mientras él se arrascaba la oreja izquierda. Y como perro que no ladra otorga, Outsider, después de un tiempo lo necesariamente prudencial, atinó a dar inicio al discurso que tantas noches solitarias había estado masticando, como si se tratara de un hueso viejo que ya no da más jugo, hasta convencerse de que ése, y no otro, sería el título más convincente. No confiaba en los inefectivos y manoseados Rey, Emperador, Faraón, Zar, Director, Presidente o Cabeza de Manada.
"Pues como nadie -dijo después de carraspear, procurando llamar la atención- ha puesto en tela de juicio la iniciativa del Cojo, para ir poniendo orden a todo este asunto que nos convoca, esbozaré lo que a partir de esta misma noche se convertirá, sin objeción alguna, en nuestro Código de Ética."
No hubo Outsider terminado de dar a conocer el primero de sus preceptos o mandamientos, y ya el Cojo se había sorprendido rompiéndose el moropo, pensando en a quién diablos podría consultar para saber si existía el modo, no ya de pasar a una vida de perro-humano, sino cómo llegar a ser, radicalmente, un ser humano.
He aquí el Decálogo que Outsider indicó sólo debían dominar los miembros de la Secta:
No escucharás a otro perro que no sea Yo, ni levantarás la pata para mear; ambos gestos (aún sin corresponderse) entrañan la misma debilidad.
Renunciarás a esa absurda vocación de la fidelidad, pero tendrás muy presente que Yo protejo y favorezco a los que me reverencian y siguen mi comportamiento.
No ladres a La Luna. Lejos de premiar con algún beneficio, amanecerás con la garganta afectada (si no te han degollado antes de comenzar a ladrar).
No hurgarás en basureros ni mendigarás con mirada de perro, aún cuando la boca se te haga agua, o el pellejo se te empotre en los huesos del espinazo.
Matarás, robarás y ladrarás en falso, siempre que tu estómago resulte beneficiado.
No amarás como un perro, ni fornicarás con tu madre, a no ser que aún sea virgen.
Cagarás escondido y no olerás el trasero del prójimo, aún cuando sea del sexo opuesto, y aunque sea esta la última costumbre de clase a la que, dolorosamente, debemos renunciar.
No procures dueño ni casa, terminarás amordazado por un bozal, encadenado, o en el mejor de los casos, con un lazo rosado o un cascabel de Navidad al cuello. Es decir, evita ser domesticado: harías sacrificios irracionales, y nunca podrías llevarle la contraria a tu corazón.
Si verdaderamente ansías agregar un nuevo precepto a este Código, convoca a la Asamblea de Perros, y ládralo con la precisión requerida.
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