Quizás una de las cosas a las que más le temo es que mi felicidad o parte de ella dependa de alguien. Le temo a enamorarme.
Nunca he sido buena mostrando mis sentimientos, siempre he sido demasiado cerrada en cuanto a lo que siento y como me siento.
Quizás mi mayor temor se está volviendo realidad. Pues no encuentro explicación alguna, en como la perspectiva de mi día puede llegar a cambiar al escucharlo reír, a como mi ritmo cardiaco incrementa y mis nervios se alteran al verlo o sentirlo cerca, como puedo llegar a sentirme tan cohibida y a la vez tan genuina al mismo tiempo teniéndole cerca. Y aunque intente engañarme y convencerme de que solo es un capricho pasajero tengo que aceptar que… Estoy comenzando a enamorarme.