Atendiendo a la genial iniciativa de la amiga , dedico mi publicación de hoy a los protagonistas de la alegría en mi hogar... y de mi vida: Mis hijos.
Ellos son la buena vibra que pone a ondular mis pensamientos armónicamente y marcan el ritmo amoroso a mi corazón. Cada segundo compartido es una grata sorpresa: chistes, canciones, sueños, juegos y viajes imaginarios.
También son el motivo principal que me impulsa a seguir adelante, no importa el obstáculo, con el ímpetu que me dan, puedo llegar a donde sea por el premio de sus sonrisas...¡LOS AMO!.
Cada ocurrencia de mis hijos logra sacar risas y a veces hasta carcajadas, ellos son energía positiva que recarga mis baterías con millones de vatios de felicidad.
El amor a Dios ha sido primordial en mi vida para disfrutar un hogar lleno de alegrías y motivaciones constantes, para ir construyendo nuestro mundo de felicidad. Dios ha llenado mi ser de regalos maravillosos que siquiera hubiera imaginado y me siento enormemente bendecida y agradecida, por darme la luz para desear y recibir con beneplácito a mis dos tesoros, que tanto amo y son parte inseparable de mi corazón.
Con mi esposo e hijos mi vida se va inflando de felicidad siempre, es un globo que no deja de crecer con tantos detalles que hacen palpitar mi corazón. Aunque disfruto enormemente los momentos de soledad, al verlos concluyo que son la alegría de mi hogar.
Ambar y Emir, dos luceros que iluminan mi camino al éxito y la prosperidad; muchos buscan motivaciones externas, yo las tengo en mi interior; son ellos el motor propulsor de las ganas de triunfar en todos los campos de esta hermosa vida.
Cada instante compartido con ellos es sublime: hacer una rica pizza en su compañía, mirando como sus manitos amasan la harina, mientras dan las indicaciones de la receta; escucharlos leer un cuento, sentir su amor en un abrazo, mirarlos contar sus historias, caminar de la mano... son momentos que no tienen precio.
Cuando las circunstancias me doblegan y sacan lágrimas, siempre me acoge Ambar, mi matica de felicidad y con el rocío de su abrazo llena mi alma de paz y tranquilidad...Emir con sus ocurrencias y chistes que me hacen reír tan sólo al oírlo. Cómo no amarlos con todo mi ser, si son ellos el complemento perfecto de mi hogar.
La botija no está al final del arcoiris, tenemos que buscarla en nuestros hogares y valorar tan valioso y hermoso tesoro.
Felicidad siempre.