Los casos de maleficio o beneficio prodigiosos por medio de los alfileres están basados en el ancestral espíritu de magia simpática que anima a los seres humanos, el hilo conductor de este pensamiento es muy simple cualquier cosa que se haga con la imagen de una persona tendrá efectos similares en esta.
Es el mismo sentimiento mágico que llevó a nuestro antepasado de las cavernas a pintar animales atravesados por sus lanzas, en la creencia de que así conseguiría sus objetivos cinegéticos, el primer antecedente de los muñecos atravesados por elementos punzantes está en un manuscrito del antiguo Egipto.