En el mercado se pueden encontrar gemas para las dolencias del cuerpo y del alma, desde las que ofrecen virtudes curativas o fecundantes, hasta las que recuperan amores no correspondidos, pasando por las que procuran concentración en el estudio o protegen de las pesadillas.
Es una práctica que, secularmente, no ha variado en lo sustancial, en efecto, el lejano antepasado nuestro que tomó por primera vez una gema, tras frotarla para liberarla de limo, no tardaría en ponérsela cerca de su cuerpo para tratar de beneficiarse de los poderes mágicos que creía ver fluir de las entrañas de aquel pequeño tesoro luminoso.