Acaba la carrera, bajo el diluvio, Marc Márquez, el derrotado, se baja de su Honda, en el corralito, y se va hacia Andrea Dovizioso, con el que se ha peleado hasta el último metro. Con una enorme sonrisa, se funde en el italiano en un abrazo de época, como fue la cita japonesa.Entre bromas comentan la que posiblemente sea una de las mejores, sino la mejor carrera en agua de la historia. Es difícil documentarlo, pero ni los más viejos del lugar, como Nick Harris, que lleva 30 años comentando grandes premios, recuerda un duelo así, tan intenso hasta la bandera a cuadros con el líquido elemento de por medio.
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