Su nombre era Alex o al menos eso pensaba…
No había momento en que dejara de hablar con Alex, llegaba de la universidad, prendía mi computador y ahí estaba él en el chat dispuesto a pasar horas charlando conmigo. ¿Algunas vez haz lamentado la distancia que separa a tu media naranja?, ese era mi eterno dilema. Él vivía en Valencia y yo en Caracas y a pesar de que no era muy lejos, nuestras vidas y horarios eran complicados.
Necesitaba absolutamente tenerlo cerca, deseaba con ansias mirarlo a sus ojos color café y por fin poder conocerlo.
Los meses pasaban y nuestra confianza aumentaba, no teníamos un noviazgo serio, pero ambos sabíamos lo que queríamos, tenernos el uno al otro. No realizábamos video llamadas ya que su celular se había dañado, solo nos bastaba con el chat de Discord, sin embargo no importaba eramos felices.
Una caliente noche , la pasión y las palabras demostraba el perpetuo deseo que sentíamos y la conversación se tornó con un ambiente sexual y lujurioso. Envié fotos íntimas que jamás pensé en compartir y menos con un “extraño”, pero sentía que lo conocía de toda la vida. En su nombre rocé cada pliegue de mi jugosa feminidad, con pensamientos mórbidos acerca de nuestro primer encuentro. Toda una ilusión.
Estaba feliz sin ver su rostro, la costumbre hizo de las suyas y el amor te vuelve un ciego apasionado. Todo iba de maravilla, hasta el día que rompió inquebrantablemente mi corazón.
“Alex” actuaba de manera extraña, pensé que quizás ya habría conocido a una chica en su ciudad y querría terminar lo nuestro, sin embargo me citó personalmente a un café en Caracas. Sus últimas palabras en su escrito fueron “ No aguanto, nos vemos el sábado a las 5 p.m.”
Estaba aterrada sabría que ya no continuaríamos. Llegó el día esperado y estaba en la mesa del café, pasaban las horas y no aparecía nadie con sus descripción física. De pronto una chica de unos 20 años, alta, rubia, de curvas voluminosas se sentó en mi mesa con un amigable saludo. Hola, soy Adela fueron sus palabras, me abrazó con lágrimas en los ojos. No comprendía la situación pensaba que se había equivocado de persona , cuando me dice con una respiración entrecortada soy tu Alex, espero que me perdones. Estaba helada, no tenía palabras, solo sentí una puñalada en el corazón. Ella explicaba que no podía continuar mintiéndome porque se había enamorado perdidamente de mi, que se ocultaba por miedo al rechazo, siempre había sido una chica insegura de si misma . Yo por mi parte estaba indignada, mi Alex no era más que una faceta, una mentira, me sentía estafada, molesta. Me levanté de la mesa y dije con carácter de hielo “no quiero saber más nunca de ti, haré de cuenta que Alex falleció”.
Pasaban los meses y en el dolor extrañaba profundamente a mi imaginario Alex, pero no podía permitir que Adela jugara conmigo. Inesperadamente sonó el timbre de mi casa con tono desesperante, al abrir la puerta era la policía con una orden de arresto hacía mi persona, estaba siendo denunciada por homicidio culposo; Adela se había quitado la vida y en su carta de despedida me había culpado . Grité, forcejé no podía creer la situación.
Esta historia la estoy escribiendo desde la cárcel, aún siguen las averiguaciones y todavía no he tenido mi juicio para defenderme.
Nunca pregunté por lo que estaba pasando, nunca pensé en sus inseguridades, nunca debió pasar, nunca...
En mis tardes de inmensa soledad detrás de estas frías rejas me pregunto, ¿ vale más el perdón que la verdad?
Esta es una adaptación de la historia original “Un alma rota (Primera Parte)” de @MerrysLamb” para participar en el concurso merrysadictos .
https://steemit.com/spanish/@merryslamb/un-alma-rota-primera-parte
Los animo a concursar https://steemit.com/merrysadictos/@merryslamb/concurso-de-escritura-creativa-merrys-adictos