Un seis de julio de 2010, se presentó en mi casa un señor que no conocía, tenía en sus manos una caja, me dijo que le habían pagado para entregarme ese paquete, ingenuamente y algo sorprendido acepté el objeto, el mensajero me dio las gracias y se marchó. Al abrir la caja me encontré que en ella había un animal extraño, éste salió de un brinco de su encierro y corrió hacia dentro de la casa, yo me asusté mucho y busqué un palo para sacarlo, era muy rápido y escurridizo, se había metido debajo del mueble de la sala, traté de golpearlo pero lo vi muy asustado e indefenso. Decidí esperar un rato y pude apreciar que dentro de la caja donde vino había un papel amarillo doblado, era como una carta, la tome y comencé a leerla. A continuación trataré de resumir lo que decía la carta.
Julio Cortázar escribió en 1951 su primera obra llamada Bestiario, dentro de esta colección de cuentos había uno que se llamaba Cefalea, allí el famoso escritor relata entre otras cosas la crianza de unos animales que se llamaban mancuspias. Aparentemente éstos son animales fantásticos inventados por Cortázar, pero la carta dice que realmente él tenía en su apartamento, junto con su queridísimo gato, una serie de animales y seres nunca vistos, tales como, los cronopios, famas, esperanzas , mancuspias y demás. Cuando el escritor enfermó y se agravó su estado de salud, sabía que su muerte estaba próxima, ya su gato había muerto, pero le preocupaba qué hacer con sus otros animales y seres.
La carta dice que la mancuspia fue atrapada alrededor del mes de Julio en el año 1951, no dice cómo, ni dónde; entre otras cosas expresa una serie de instrucciones dirigidas a una tal H.I., he investigado bastante en busca de algún familiar o amigo de Cortázar con esas iniciales pero no he conseguido coincidencia alguna, allí dice que le encargará a H. I. la mancuspia, la carta está fechada con 7 de febrero de 1984, es decir, cinco días antes de la muerte del escritor. Lo extraño es que dice que esa mancuspia se transformará en otro animal, el cual llama mampiacus, y que dicha metamorfosis sucederá exactamente el día de su deceso.
Le dice a H.I que cuando esto suceda debe buscar a alguien que haya nacido el día de su muerte, es decir, el 12 de febrero. La carta dice también que habrá cuatro transformaciones más, y esto sucederá cada seis años, siete meses y seis días, es decir, la manpiacus se convertirá en otro animal, este último en otro y así sucesivamente hasta llegar a cuatro. Para entender mejor esto escribo a continuación una lista de transformaciones que están fechadas por día, mes y año, además está el nombre del animal trasformado y sus ascendientes, tal y como lo indica la carta.
Mancuspia se transforma en mampiacus, 12-02-1984.
Mampiacus se trasforma en piamancus, 18-09-1990.
Piamancus se transforma en piacusman, 24-04-1997.
Piacusman se transforma en cuspiaman, 30-11-2003.
Cuspiaman se transforma en cusmampia, 6-07-2010.
Mampiacus se trasforma en piamancus, 18-09-1990.
Piamancus se transforma en piacusman, 24-04-1997.
Piacusman se transforma en cuspiaman, 30-11-2003.
Cuspiaman se transforma en cusmampia, 6-07-2010.
Además de esto se hace mucho énfasis en que en cada transformación, la persona que posee el animal debe buscar a otra que haya nacido el mismo día que ella, es decir, el doce de febrero, y entregarle el animal transformado. Las personas serán dueñas y cuidadoras de los animales por seis años, siete meses y seis días.
Luego de leer esta extrañísima carta tuve entonces que cuidar esta cusmanpia, la llevé a la casa y la puse en el patio trasero. Afortunadamente, yo no tengo muchas visitas así que rara vez tenía que esconderla, cuando era necesario la escondía en un cuartito donde guardaba algunas cosas viejas. No sabía de qué se alimentaba, pero lo supe rápidamente porque al soltarla comenzó a comerse todo tipo de matas y flores del jardín de mi esposa, esto me trajo grandes problemas con ella, pero logré solventarlo trayendo hojas y ramas de algunos árboles de las afueras de la casa; comía cada ocho horas y afortunadamente siempre ingería más o menos la misma cantidad, incluso a medida que fue creciendo su apetito no varió nunca. Jamás logré obtener información de la dieta de sus cuatro últimos descendientes, pero sé que las mancuspias comían avena malteada, nada parecida a la de la vegetariana cusmanpia.
Al principio no sentí ningún efecto en mi organismo, pero al cabo de unos días comencé a sentir dolores de garganta muy fuertes, las amígdalas se me inflamaban al igual que los adenoides, síntomas de una alergia que se me presentaba cuando la cusmampia comenzaba a mudar el pelaje del lomo, y al igual que su descendientes, despedía un olor parecido a la lila. A pesar de que había prometido cuidarla, muchas veces pensé en deshacerme del animal, pero incluso aunque nunca tuve la dicha de conocerlo, el respeto y la admiración a Julio me impedían hacerlo; sentía la obligación de cuidar a este animalito tan raro, era como tener algo que perteneció a Julio, además con el pasar del tiempo le comencé a tener cierto cariño. En mi familia tenemos un gato, mejor dicho una gata, y al igual que su descendiente, la cusmampia se la llevaba muy bien con la felina, al parecer hay una cierta afinidad entre estos animales.
A este animalito no le gustaba la oscuridad, así que por las noches siempre tenía que encenderle la luz, supe también que era macho ya que por las noches ululaba broncamente. Al pasar los años me acostumbré a la cusmampia, llegaba del trabajo y le daba sus hojas y ramas, a pesar de la alergia que me producía, la acariciaba y hasta le hablaba de vez en cuando, incluso llegué a quererla más que a la gata. El pasado doce de febrero, día de mi cumpleaños, me levanté a buscar a la cusmampia, estaba muy excitado porque el lapso de tiempo de seis años, siete meses y seis días había expirado, además la carta no decía nada con respecto a la transformación de la cusmampia, tampoco indicaba qué debía hacer yo con ese animal. No la conseguía por ningún lado, pero luego observé con detenimiento en el jardín una mata que no estaba antes, quedé muy sorprendido, la cusmampia estaba como paralizada, le habían crecido como unas especies de hojas en sus cachos, trate de moverla pero no pude, estaba enterrada en el suelo, se había convertido en una planta, es esa que llaman la flor del desierto o adenio. No pienso darle a nadie esta planta, además Julio no especifica nada en su carta, así que me quedaré con ella.
Si alguien ha logrado leer todo este relato tan extraño y no cree nada de lo que he escrito, aquí le muestro una fotografía, tomada con mi celular, de la transformación tan inesperada de mi cusmampia. Siempre cuando salgo al patio la riego y la cuido, incluso la acaricio y recuerdo todas las travesuras de ese animalito, heredero de esos seres que creo ese genio de la literatura como lo fue Julio Cortázar.
Notas:
- Cuando leí sobre el concurso de fotografía que podía ir acompañada de un relato, no pude evitar hacer esta publicación. Es un concurso de México, pero yo siendo venezolano he decidido participar.
- Basado en el cuento Cefalea de Julio Cortázar, de su obra Bestiario.
- La fotografía fue tomada con mi celular, en el jardín de mi hogar.