Elegí cuidadosamente el atuendo que me pondría para ir al cine esa noche. No sólo elegí el vestido, sino también los ropa interior. ¿Por qué tanta preocupación? Seguramente porque iba a ver a ese amante que cada día me cautivaba, esa voz seductora que eriza mi piel. Jean Luis y yo, nos conocimos a través de la web, después de tanto tiempo nos fue envolviendo el deseo, cada mensaje o nota de voz estaban llenas de placer. Al ir a ese encuentro para conocernos era muy excitante. Antes de partir, me puse unas gotas de mi perfume favorito, y partí al lugar de la recepción. Entre y me senté, algo solo ya que era martes y casi no asistía nadie.
Al cabo de un rato, me susurra al oído esa mágica voz que hace que mi cuerpo se estremezca, llevando a mi imaginación a volar y de sentirlo a mi lado; donde el calor de la seducción se sentía en el ambiente, de solo pensar que el lugar estaba casi desierto eso mas me excitaba, se sentó a mi lado. Comenzó hablarme y yo solo miraba su seducción, él me dio unos chocolates que fue el inicio de aquella seducción, ya que eso propicio aquel roce de sus dedos en mi boca y los míos en la de él.
Cuando de repente me susurra al oído si podía besarme, yo estaba paralizada de sentir sus labios en mi oreja, contemplando aquella sensación, sin importar nada, nos dimos aquellos besos calientes, donde el temor a ser descubiertos se volvía mas excitante y delicioso. Me empezó acariciar con delicadeza, con tanto tacto que yo sentía aquella humedad entre mis piernas. Todo se volvió una locura que me encantaba. Acariciaba mis pechos con tanta sutileza, cuando de repente se arrodilla frente a mí, baja mis tiras del vestido y empieza a besar mis senos, va bajando sus manos e introduciendolas dentro de mis vestido, agarrándome fuertemente mis caderas, donde sus dedos se deslizan para ir bajando mis pantis lentamente, de solo sentir sus caricias me estremecía de pasión.
El sonido alto de la película, hacían que nuestra locura pasara desapercibida. Al estar arrodillado entró en mi vestido y empezó a besarme en las piernas, me atrae hacia la orilla del sillón, donde mis gemidos se estremecieron de placer. Donde le pedí a Jean Luis mas y mas, que en un instante estaba sentada encima de él, aquella explosión nos llevo al mayor de los clímax.
Justamente al terminar la película nos levantamos como si nada, solo con miradas seductoras, nos dimos otros besos tiernos, me agarra de la mano y me dejo llevar por él. Me dice que la noche es joven y nos fuimos a seguir disfrutando de aquella pasión desenfrenada. Aquella fantasía se había vuelto un sueño tan real, que desperté con esa sensación de conocer a ese hombre de mis sueños.