¡Hola, amigos!
He tenido el placer de crear este microrrelato de CiFi para el concurso #MicroCiFi256, organizado por . He disfrutado mucho escribiéndolo, más habiendo conocido el trabajo de todos aquí en #MicroCiFi256 - #MicroTerror256 —y también he sudado, pues hace mucho que no agarro esta bicicleta—. Espero que les sea entretenido.
Estaré complacida y agradecida por los comentarios que deseen dejar. Al final, el link hacia el concurso.
Proyecto Saturno
Un año antes transcribía el proyecto Saturno para mi jefa: una máquina del tiempo. Y miren cómo acaba todo, en un vacío donde sólo estoy yo.
Apenas hacía una década cuando descubrimos que todos habíamos sido reducidos a meros vehículos de seres extraterrestres de otro universo. La especie estuvo perdida desde hacía 2018 años humanos exactamente; ahora lo sé.
Eran las 3 p.m. de ayer cuando uno de los alienígenas abandonó el cuerpo de Jorge a una velocidad que, ahora puedo entender, está fuera de mediciones humanas. Rompió la burbuja y dejó entrar la congelación temporal que ya habíamos activado y que ahora teníamos serios problemas para revertir.
Pronto todas las criaturas nos abandonaron. A todos, menos a mí. A mí me habló y me dijo: “Tú, hija de Saturno, serás la madre de madres y nos harás una nueva tierra. Volveré al séptimo día de mi tiempo y dejaré a mi hijo en el vientre de tus hijas. Éste es el algoritmo”. Entonces, salimos de la burbuja hacia la oscuridad. Todo a mis espaldas se desintegraba, mientras el espectro me abandonaba.
Al principio no supe dónde estaba; había viajado muy rápido. Mi cuerpo pasó de incendiarse a congelarse al unísono. En esta brecha lo entiendo todo; me han abandonado el miedo y la confusión y la relatividad.
Proyecto Saturno. Con ese nombre cómo esperaban salir bien parados. Pero cuando llegó el momento, vi la copia del Goya de la jefa en la pared, y fue como si me hablara. “Saturno está perfecto”, le dije.