En esta segunda ronda mi participación será simbólica, ya que me he decantado por la fantasía, infringiendo así las bases del concurso. Soy consecuente y lo asumo, pero no me quería quedar sin participar. Le di muchas vueltas al tema de esta semana y no encontré nada que me animara y cuando esta idea entró en mi cabeza ya no la pude sacar.
Para los que deseen participar en este concurso ideado por pinchad aquí para conocer sus bases.
LA SEMILLA
Shazén, ataviado con su larga túnica negra avanza despacio bordeando las montañas hacia el valle. Una capucha oculta la mayor parte de su cabeza y algunos mechones de pelo ondulado hacen lo mismo con su rostro grisáceo. El corcel que monta presenta grandes llagas por todo su cuerpo. Algunas de estas úlceras dejan al descubierto su fisionomía muscular y ósea. Al llegar a lo alto de una colina se detiene.
Desmonta y comienza a adentrarse en el valle. A su alrededor, los restos de la más cruentas de las batallas. Miles de cuerpos pavimentan el suelo, no queda claro dónde terminan unos y empiezan otros, formando un mosaico del horror. Shazén, el nigromante, sujeta con fuerza la talega que porta una semilla salida del mismo infierno. Solo algo tan vil podría sobrevivir en esa tierra yerma. Su fruto sumirá el mundo en tinieblas.
De repente algo llama su atención. Acelera el paso sobre cascos y corazas ajados hasta llegar a aquello que contrasta con todo el siniestro paisaje. Una flor de exquisita belleza se abre paso exhibiendo los más vivos colores que hasta las nubes grises parecen apartarse de su cenit. Shazén cae de rodillas, un escalofrío recorre su cuerpo; cómo algo tan hermoso puede tener cabida en este cuadro del terror. Siente como su corazón bombea sangre renovada por todo su cuerpo y sensaciones que creía olvidadas brotan en su interior. Nunca había padecido tanto temor. La cálida luz se abre hueco inundándolo de esperanza.
El que fue a sembrar ha cosechado.