Era un día de otoño y salía del trabajo. Decidí caminar un poco por la calle para poder contemplar el hermoso atardecer que se producía por los rayos del sol y entre otras cosas poder reflexionar acerca de la vida.
En ese pequeño trayecto que comencé a recorrer me doy cuenta de lo corto de la vida y de lo afortunado que soy por tener un trabajo, buena salud y una familia que me apoya en todo y saber que todos están bien.
Entonces pienso que pequeños pasos también hace camino y que esos pasos me llevan en la dirección correcta a pesar de las dificultades, y veo todo lo que he recorrido sin haberme dado cuenta lo lejos que he llegado.
"Se hace camino al andar", y caminantes somos todos , por eso hay que agradecer lo afortunado que somos de poder apreciar los atardeceres del otoño y caminando.