En medio de la caminata, sentí una ola de frío recorrer mi piel. Rodé la mirada y escuché el sonido del silencio. Pensaba regresar, cuando un movimiento bajo el sauce me paralizó. Noté a una persona entre las ramas, apenas visible bajo las farolas. Al distinguir que se columpiaba en algo que no existía, quise huir, pero algo me atrapó. Me sentí clavada al suelo, paralizada, cuando las ramas se elevaron y la presencia se descubrió.
Era una niña, de unos diez años. A menos de un metro de distancia, observé un trenzado en su espalda, entre la carne, medias rayadas y una falda negra. Ella se columpiaba y su cabello blanco se ondeaba. Sentí mi pecho trancarse y las palabras atorarse. A través del espejo en su mano derecha, observé sus lágrimas negras y los ojos verdes. Ella giró lentamente la cabeza y me mostró su rostro. Dibujó una sonrisa y llevó un dedo a sus labios.
Desperté alterada, sudada y con la foto de mi hermana sobre mi pecho. Recordé su muerte y la forma en la que sucedió. Cerré los ojos unos segundos, justo antes de sentir una respiración en mi cuello y un susurro en mí oído: “me mataste. Ahora vienen por ti.”
Este relato pertenece al concurso Microrrelatos de Terror #MicroTerror256.
Aquí su link de acceso directo.
https://steemit.com/spanish/@trenz/concurso-de-microrrelatos-de-terror-microterror256-semana-5-primavera-en-el-parque