-Ella no prestó mayor atención y fue a encenderla, cuando entra a la regadera su corazón se acelera y sus piernas comienzan a temblar, había entrado en pánico al ver como la luz bajaba la intensidad a tal punto de apagarse, de un salto intentó encenderla, cuando lo hizo, se dio la vuelta, notó que ya no estaba sola. Un ser que parecía salido del infierno, alto, de tez pálida, el cuerpo completamente desnudo y lleno de tatuajes, le mostraba sus filosos colmillos, mientras la observaba con intensidad, solo dijo con un tonto de voz grave y perturbado... ¡Vengo por tu sangre!-ella en una reacción débil y vulnerable se desplomó perdiendo el conocimiento.
Jadeando despertó. Solo fue una pesadilla, se dijo, la luz de la habitación estaba encendida, -iré por un poco de agua, pensó, cuando bajó de la cama...
-La luz se apagó...
