Paranoia en la cabaña.
Decide bajar al sótano, pero un sonido en la ventana lo detiene. La espesa noche parece haber dominado la sala de su cabaña. Antuán prende la luz: nada, todo en su perfecto lugar. “No puedo continuar así”, pensó.
La nevera está impoluta. Parece de folletos de bienes raíces. Toma la jarra con agua y al cerrar la puerta de acero inoxidable se le derrama el líquido. La silueta de un hombre pasa detrás de él. O al menos eso vio en el reflejo.
“El sótano para después”, decidió. Sin pensarlo dos veces, enciende el televisor de la cocina. Disipa la soledad. Las noticias están en marcha: continúa la búsqueda del psicópata que asesina parejas en la ciudad.
Antuán se siente feliz de estar en su cabaña, lejos de todo. Recobra el ánimo. La idea del sótano no le aterra más.
La luz del pasillo titila, “quizás cambie el bombillo al subir”, pensó. La puerta metálica lo espera. Abre en un santiamén y cierra con la misma velocidad. Es mejor no correr riesgos. Hala el cordón de la iluminación y baja las escaleras. Las celdas están llenas de amantes.
El hombre que finge ser un extranjero perdido sacará dos cadáveres en unas horas de su cabaña.
Este es mi escrito para el concurso de #microterror256 por . Estoy muy entusiasmado porque sencillamente es la primera vez que escribo en este género, y es fantástico. Por esa razón aplaudo la iniciativa, además de fomentar el hábito de la escritura.
Tienen oportunidad de participar hasta el viernes 26 de Enero a las 16:00 UTC., y los invito a hacerlo. ¡Que vuele la imaginación!