La criatura
¡MAMÁ MAMÁ, vi algo raro en el río! Gritaba el niño sobresaltando a su madre,”vi un hombre desnudo con la piel blanca como las nubes y también pude ver sus ojos, eran como dos espejos de agua y sonreía diciendo mi nombre”. La madre sintiéndose intranquila trató de no prestar atención a estos hórridos detalles y solo pudo prohibirle a su hijo volver solo al río.
Llegada la noche el niño se hundió en un profundo sueño donde volvería a vislumbrar a aquel hombre extraño. Esta vez lo veía agachado y de espalda a la orilla del río, por los ruidos intuyó que estaba ocupado en alguna tarea siniestra. El niño asustado intentó retroceder sigilosamente y huir antes de que la criatura notara su presencia pero ya era tarde, el extraño ser giro su cabeza sin inmutar el resto de su cuerpo y mostró una cara pálida manchada a la mitad de sangre y sonriendo como si estuviera devorando algún festín, el niño petrificado por el miedo intento gritar pero de su boca no salía ningún ruido y su cuerpo no le respondía. Cuando la criatura terminó de voltear su cuerpo y lentamente se acercaba encorvada hacia el, éste despertó gritando en los brazos de su madre quien trataba de calmarlo diciéndole que se trataba solo de una vulgar pesadilla febril.
De esa noche la madre recordará por siempre el calor del cuerpo y las palabras de su hijo, puesto que pasado un mes solo pudieron encontrar su camisa aún empapada de sangre y de rocío...