Guerra de mangos
Llegó mayo y sus lluvias. Árboles floridos y niños jugando en las calles. Doña Lorenza peleando en la esquina de su casa.
—Vayan a lanzarle piedra a sus madres, ¡carajo! En mi casa no vengan a molestar.
Los niños corrían y se reían de ella. Todas las tardes rodeaban el frente de la casa de la doña. Allí brillaban los más dulces mangos de la zona. Muchos con mala puntería lanzaban piedras que terminaban en el techo de la casa de Doña Lorenza y por eso peleaba tanto.
Una de esas tantas tardes a mitad de mes, los niños se aproximaron a lanzar piedras una vez más pues no podían montarse en la mata que era muy alta.
Para sorpresa de ellos por cada piedra que lanzaban alguien les lanzaba una semilla de mango y se las pegaba por la cabeza y la espalda a cada uno. Nadie sabía de dónde venían. No veían a nadie lanzarlas. Cuando de pronto la puerta de la casa se abrió. Era Doña Lorenza con muchas pepas en las manos y al igual que una ametralladora se las disparaba a los muchachos. Eso fue una guerra donde ella era la bruja malvada y ellos los caballeros valientes que combatían por obtener la exquisita recompensa. De pronto Julián el más grande de todos dio un grito.
—¡Alto el fuego! Doña Lorenza en vez de lanzarnos las pepas a nosotros, lanzarlas a los racimos cargados y así todos comemos mangos y nos llenamos.
La doña se quedó pensativa y de pronto soltó una carcajada tan fuerte, pero tan fuerte que el árbol tembló y dejó caer todos los mangos. Fue así como todos terminaron con la barriga llena, el corazón contento y 3 días seguidos yendo a cada rato al baño.
Agradezco a por su invitación al concurso.
Luego les comparto lo que salió antes de este microrrelato.
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promovido por y su etiqueta #missuchallenge.
¡Anímate a participar!
El concurso culmina este miércoles 16 de mayo.