Es cierto, entre todos construimos eso que parece estar fuera y que llamamos la realidad.
Un antiguo axioma de la tradición esotérica afirma que todo es mente y que el universo es mental. Algo puede sonar a máxima filosófica sin más... pero que curiosamente es la misma conclusión a la que han llegado los investigadores de la ciencia de vanguardia.
Como el físico alemán Werner Heisenberg, que descubrió lo que se conoce como Principio de Incertidumbre. En síntesis, demuestra que cuando uno cambia la percepción de un objeto, ese objeto, literalmente, cambia.
La física de Newton planteaba que la realidad está ahí, al margen de como se observe. Y esto se ha superado.
No sólo influimos en nuestra realidad, sino que la creamos. Metafísicamente, esto está muy cerca de la afirmación de que creamos ciertas propiedades porque elegimos creer en esas propiedades y no en otras.
El mundo no es algo ajeno a nosotros. Somos parte de él. Intervenimos directamente en lo que sucede. Pertenecemos a un todo global donde todo está absolutamente relacionado. La actitud individual tiene poder. Es el único salvavidas personal. Y también repercute en lo que nos rodea, esté cerca o lejos, porque las distancias no existen. imagínate lo que quiere decir eso, y lo que implica.
Ya estamos en unos tiempos tan especiales que de nada sirve buscar salvadores (sean líderes políticos, gurus o maestros con más ego que vergüenza) para que nos saquen las castañas del fuego, aunque sea cómodo, ya no sirve para nada.
Encontrar nuestra propia verdad es un camino personal, intransferible, y a la vez abierto hacia todo y hacia todos. Es el camino de la vida. Te animo a seguirlo y deseo de todo corazón que tu suerte en ese caminar sea espléndida. Que cambie, si no es favorable en estos momentos. Que se multiplique, si todo te va bien, porque será algo bueno para todos nosotros.
Cambia tu suerte y ayudarás a cambiar la suerte de muchos. Si tú cambias, el mundo entero cambia.