Las zorras son pequeños animalitos que se meten en los viñedos y se comen el fruto, no solo se comen el fruto sino que echan perder toda la cosecha; las zorras grandes, cuando se meten en los viñedos, ciertamente se comen el fruto. Pero las zorras pequeñas, como no alcanzan el fruto, se tienen que levantar y se tienen que estirar, y al hacerlo rompen toda la rama, y entonces no sólo se pierde el fruto sino que se pierde también la siembra y toda la cosecha.
O sea que cuando las zorras pequeñas entran en el viñedo destruyen totalmente lo que antes se había sembrado, y hay que resembrar, hay que restaurar el viñedo completo. Son tan avilés y astutos estos animales, por ser tan pequeñas se meten por cualquier agujerito, y por esa astucia y agilidad que tienen se hacen difíciles de cazar, pero el daño que causan a los frutos es muy grande y aunque no es instantáneo y a veces no son notorios, este daño en ocasiones es enorme e incalculable.
La Biblia es el libro con más vivencias y en ella se menciona varias veces a las zorras, en muchas ocasiones son usadas para destruir, en la vida espiritual representan situaciones en la que nuestra vida se ve involucrada y que poco a poco producen estragos.
Podemos comparar nuestra vida espiritual, con la viña ya que va dando fruto (Galatas 5:22), pero las "zorras pequeñas" siempre están al acecho para comerse nuestro frutos, y si tú las dejamos entrar, si no la cazamos a tiempo, pueden destruir nuestra viña, nuestras vidas..
Un atleta salió a recorrer su país y en su largo caminar tuvo que atravesar diversos obstáculos; calor, frío, lluvia, sol, y cuando llegó a la ansiada meta fue entrevistado y le preguntaron: Cual fue el mayor obstáculo que tuviste que atravesar? y él respondió: Mi mayor obstáculo fueron las piedritas pequeñas que se metían dentro de mis zapatillas. En la historia las piedritas son las zorras pequeñas,que no ves cuando entran en el zapato, pero si te descuidas te provocan grandes molestias...
Debemos llevar fruto en abundancia, pero para que esto suceda hay que cazar antes a las “zorras pequeñas” para que no se coman nuestro fruto.