La vida es un camino de baldosas amarillas que muchos eligen andar usando el miedo como motor. Incluso en los sueños somos limitados por nuestros miedos y creencias limitantes que nos paralizan y nos impiden avanzar. Como en el Mago de Oz debemos usar los miedos para potenciar nuestro aprendizaje y no dejarnos engañar por las falsas apariencias de los mismos.
Se aprende mucho de los sueños, pero se aprende aún más de nuestras pesadillas. Son éstas últimas las que nos muestran la parte más delicada y frágil de nuestra personalidad más íntima y oculta. Escuchar nuestros sueños y aprender de ellos se hace vital para superar los obstáculos de nuestra vida. Soñar con la muerte nos hace ver nuestro miedo a vivir. Soñar que nos persiguen nos muestra nuestro miedo a la entrega. Soñar con la infidelidad nos muestra nuestro miedo al compromiso.
Todas las ideas que surgen de un sueño tienen su polo opuesto y es casi en el 100% de los casos el que nos está condicionando a vivir esos sueños. La mejor manera de superar un miedo es enfrentándote a el. Pero, ¿es necesario vivir éstas experiencias en la realidad para aprender de ellas? La respuesta es NO. Para eso sirven de ayuda los sueños. Los miedos nunca acaban al igual que nunca acaba el amor. Ambos van juntos de la mano, cambiando y transformándose con cada experiencia. Un sueño puede ser usado como experiencia de aprendizaje o simplemente como una experiencia más. La diferencia está en nuestra VOLUNTAD de aprender de ellos.
A través de los sueños tenemos la oportunidad perfecta de aprender y transmutar nuestros miedos en otros miedos más profundos. Miedos que nos hagan ver la vida desde una perspectiva más madura sabiendo que los sueños, sueños son y que lo que pasa en ellos pasa porque no está pasando en realidad. Claro que algunas veces podemos vivir alguna parte concreta de algún sueño, pero esto es simplemente porque los sueños están hechos de partes de la realidad. Es el propio sueño el que elige qué partes de nuestra realidad usar para mostrarnos esos miedos que nos paralizan y limitan.
Los sueños nos hacen dudar de nuestra realidad porque éstos parecen extremadamente reales, pero NO LO SON!! Son simplemente SUEÑOS que intentan decirnos algo acerca de nuestra realidad. Cuando un sueño muere es porque se ha hecho real. Hasta ese momento, estamos condenados a aprender de ellos. Los sueños nos muestran los MIEDOS, pero es en la vida real donde encontramos el AMOR. De alguna manera la mente subconsciente es más inteligente de lo que creemos, poniéndonos en nuestros sueños aquellas experiencias que nos hacen falta para mejorar en nuestra vida.
Lo que nos impide aprender de nuestros sueños es el miedo a que éstos se hagan realidad!!
Evitar ésto está en nuestras manos y en nuestra capacidad de aprender de ellos. En la medida en que consigamos hacerlo eso, nuestros miedos serán transformados en miedos más elevados y maduros dándonos una visión de la vida que nunca hubiéramos sido capaces de obtener por otros medios. Se que llegar a tener un control o saber dominar el miedo es una tarea difícil, pero debemos ser constantes en nuestro intento de ser mejores cada día.
La naturaleza de la consciencia es dual, no podemos vivir la felicidad sin sufrimiento. Ya sabemos que la vida es una dualidad. No podemos elegir vivir la tristeza y pretender no vivir el sufrimiento, pues en la medida en que intentemos evitar éste último así estarán condicionadas nuestras experiencias de la vida. Para entender esto pongo su ejemplo:
En la vida tenemos sufrimiento y placer. Esta es la contradicción de la conciencia. Normalmente queremos ser cada vez más feliz, y esto solo es posible si eres consciente. Pero además también queremos sufrir menos, y esto solo es posible si eres inconsciente. Si no quieres dolor, desaparecerá también el placer de tu vida. Si abres el grifo de la felicidad, automáticamente comenzará a fluir también el sufrimiento. Si eres consciente debes serlo de ambas cosas. Pues la vida es felicidad e infelicidad, luz y oscuridad, vida y muerte.
El miedo limita y separa y el amor integra y une. El miedo no es real y el amor si lo es. Sentimos miedo de forma individual, pero no sirve de nada compartir un miedo pues cada uno tiene los suyos propios. Pero el amor es diferente. El amor si se puede compartir. El amor es algo natural, es algo que nace del interior. Podemos elegir aceptar y comprender nuestros miedos desde el amor o podemos quedarnos viviendo nuestros miedos y éstos harán que vivamos vidas llenas de incertidumbre, paralizados ante nuestras experiencias y prohibiéndonos aprender de ellas.