El recuerdo de un sueño que tuvo varias veces tras cumplir los doce años, le causó mucha confusión durante años.
Se sucedía a ralentí por lo que le iba a permitir revivir todo de nuevo.
Aparecía ella misma perdida en las calles cubiertas de polvo de su barrio, donde todos los edificios parecían alinearse en su construcción a lo largo de una cuesta abrupta de subida, dejando apenas unos centímetros de distancia para poder arrastrarse entre ellos como única vía de movimiento. Formaban una cuadrícula irregular a ambos lados del camino de ascensión, pero el avance entre ellos era complicado y estrecho mientras tres hombres la perseguían de cerca.
Aquello le causaba a partes iguales terror y excitación, pues sabía que no la buscaban para nada bueno pero no podrían pasar por los túneles tras ella por el tamaño de adulto que tenían.
En un momento dado, tras la angustia de dejarlos atrás y creerse a salvo, uno de ellos, el más grande, estaba en la salida del último túnel.
La sensación que le provocaba era de pánico porque ya no podía volver sobre sus pasos y dar la vuelta en el agujero, y él la esperaba con la boca abierta, como si fuese a engullirla, mientras alargaba los brazos para alcanzarla.
Sin poder dar marcha atrás, Nalita niña se lanzaba a intentar pasar en un alarde de valentía, y cuando llegaba a aquel hombre, que de repente no era tal si no solo “una mancha grisácea y espesa que flotaba en el espacio que ocupaba”. Y entonces salía el sol…
—Entonces, ¿quién soy yo, Zadkiel? ¿De quién y por qué me proteges?—
La similitud entre su amigo con “sus intenciones” y las de aquel ser de su sueño la habían removido por dentro. Y una pequeña luz comenzaba a brillar en su conciencia a través de la fluctuación cuántica que representaba.
—Nalita, Nalita, tu destino trasciende tu propia existencia y tu pasado como el de las almas más puras…
—¡Maldita sea! ¡Dale ya una explicación clara, Zadkiel!—gritó Belcebú desde su ingravidez. Había regresado a esta dimensión para llevar a cabo su estrategia de dominación. Y sentía fácil el triunfo porque Zadkiel se veía ya cansado... — Háblale de morir para volver a nacer. De todas esas promesas que los tuyos hacéis a los humanos desde tiempos inmemorales para que se rindan a la fe ciega de tod…
—¡Calla, Román! Belcebú traicionero…
—¡No!¡Basta ya!—gritó ella— Dudo que no sea de mí misma de quien me estás protegiendo, ángel. De mis deseos humanos. De mis pecados capitales. De mis intentos vanos por descubrir el mundo con maneras poco ortodoxas que trascienden mi cuerpo y mi espíritu. Pero aún queda tanto por probar… ¿¡Cómo sabré que algo no es bueno si no lo experimento antes!? ¿¡Cómo sabes tú lo que quieres si desconoces lo que no quieres!? O quizás es que me estás mintiendo y sólo quieres cegarme con promesas vacías…
Y Zadkiel entendió, dándose por vencido bajo la oscura capa de Belcebú y cediendo a sus dominaciones, que la conciencia indomable de aquella muchacha como la de tantas otras, con su naturaleza humana y maleable, seguía y seguiría estando tan expuesta a las tentaciones de su juventud como cuando fue creada. Hoy en forma de Belcebú, en el pasado encarnadas en su propio orgullo y para siempre acechada por el Leviatán que envenena el mundo.
0.- Presentación del reto "Mundos posibles".
1.- Texto del Nivel 1 @Valki
2.- Texto del Nivel 2 
3.- Texto del Nivel 3 
4.- Texto del Nivel 4 @Elguille
Retados para el siguiente nivel:
Y hasta aquí la continuación del reto "Mundos diversos" planteado por por mi parte .
¡Madre mía si me ha costado encontrarle una voz y un sentido!
He querido salir un poco del tono cómico, pero tan trabajado, y que siguiese teniendo sentido, que de repente me parecía otro "producto" diferente dentro de la variedad a que se estaba prestando este reto.
Por supuesto me he divertido, pero sobre todo me ha supuesto un ejercicio completo de concentración y esquematización de los personajes y las escenas para saber hasta dónde podía explayarme. Me he decidido sólo por hablar de la historia de Nalita, como leéis. Las otras situaciones las dejo para mis compis que acepten el reto detrás de mí.
¡Espero que os haya gustado y haya valido la pena el esfuerzo!