He pedido a Sylvia, a Safo, a las musas,
que me permitan, por un instante, poseerlas;
deseo su ayuda en esta etapa delirante,
en este giro inesperado de mi camino,
ellas que han probado las amargas uvas de las que habla el poeta,
sabrán guiarme fuera de este trance,
no quiero hundirme en este abismo profundo,
en esta ciénaga a la que un suspiro de luna me ha llevado,
ustedes que poseen una sabiduría milenaria,
han de resguardar mi irreparable alma,
que no admite ya consejos de hechicera,
para que no caiga de nuevo en las engañosas redes
que teje el timador sentimiento,
que funge como portal al olvido.
gracias por leerme! éste es un ejercicio que realicé en la universidad. la imagen fue tomada de piterest.com