Tu, especie de caricia, me encontraste
Agradecida, me deje abrazar.
Diría que la fotografía llego a mí en medio de una época muy difícil tanto para mí como para mi familia, una época de incomodidad, adaptación y, por mi parte mucha soledad, que logró ser mucho más llevadera gracias a tomar la cámara.
Fue el año 2015 cuando desafortunadamente ocurrió un evento que me obligó a mudarme repentinamente de mi hogar, lugar en el cual viví toda mi niñez. Como sabrán en Venezuela hay mucha delincuencia y, como muchos otros venezolanos fui víctima de estos actos. En Mayo de ese año, específicamente un domingo día de las madres, un hombre intentó irrumpir en mi casa, estando en ella únicamente mi hermano mayor y yo. Ese día desperté escuchando el forcejeo, al salir vi a mi hermano peleando contra el hombre. Entre golpes al final el delincuente huyó, luego lo atraparon. Días después supimos que el delincuente tenía antecedentes de robo y violación.
Al hombre lo encarcelaron, pero no terminó allí.
Fueron días tensos y extraños, era como vivir en un episodio de la ley y el orden pero grabado en un barrio y en formato de Vhs. El problema parecía ser mas grande de lo que creíamos pues, al volver a casa, los vecinos nos contaban como otros hombres iban a la residencia y les preguntaban a por nosotros. Dado el acoso dejamos de ir a nuestro apartamento, yo dormía en la casa de mi mejor amiga y mis padres y hermano en otra casa, al menos así fue durante casi dos semanas hasta que mis padres decidieron que nos mudaríamos.
Así lo hicimos, justo en mi último año del colegio, año el cual terminé vía internet, haciendo tareas a distancia, y enterándome por el chat de whatsapp sobre los nuevos chistes internos que había entre mis amigos, dados los últimos eventos que ocurrían en clase. Así que de un día para el otro experimente mi primera mudanza y sentí como de alguna forma abandonaba muchas cosas. Deje el colegio, a mis amigos, deje la orquesta (y justo tenia concierto esa semana). De repente muchos planes quedaron a medias y me di cuenta de cuantas cosas quería de mi hogar, pero nos tuvimos que ir y fue allí cuando la fotografía llegó a mí.
Nos mudamos a otro estado a vivir con familiares maternos que nos acogieron dada nuestra situación. La cosa era que estas personas a mi no me agradaban mucho y a su vez yo tampoco a ellos, por tal motivo prefería no estar en su casa, así que salía mucho a caminar por la residencia, caminaba, pensaba, me aburría, hasta que de repente algo captaba mi atención. Una flor, un reflejo, una gota, una nube o un atardecer, para mí verlos era una caricia en medio de aquella soledad y nostalgia que sentía.
Empecé entonces a sacar mi cámara y ver las pequeñas cosas bellas que había por toda aquella residencia, empecé a sentir que abrazaba cada una de esas cosas bellas sin estropearlas, la fotografía se volvió así una caricia, un abrazo, un sosiego para mí.
Así inició siendo y de esa forma se mantiene, siendo un sosiego y una fuente de aprendizaje, tanto del mundo que me rodea como una forma de conocerme y entenderme a mí misma.
Uno de los dones de la fotografía es que me permite ver el mundo de una manera distinta, al educar el ojo ves todo con más atención, con más valor, pues cada detalle cuenta. La fotografía me enseña a comunicar, a ser valiente, a retarme, esforzarme, a confiar y a desconfiar, a no perder el tiempo ni las pequeñas maravillas de la vida que son tantas, como tener la dicha de ver los primeros rayos de luz a través de mi ventana.
Algunas de mis primeras fotografias
No me juzgaré a mi misma como fotógrafa pues es difícil pero, muchas de mis amistades me dicen “tienes buen ojo” y me aconsejan que siga con esto a un nivel profesional cosa que ya es una de mis metas, por lo cual:
Estoy ahorrando para comprar mi primera cámara réflex.
Ah si, ¿No se los había dicho? No tengo cámara réflex . Todas mis fotos las tomo con mi pequeña cámara Sony Cyber-Shot de 8 mega pixels, o con cámaras de teléfonos o con algunas cámaras réflex prestadas por alguno de mis amigos, pero principalmente con mi querida cámara rosada que tanto amo y que tanta roncha ha aguantado por las calles de Caracas.Gracias a esta cámara logrado dar mis primeros pasos, he hecho cursos de composición e iluminación fotográfica, así como también he participado en concursos. A pesar de tener años tomando fotos relativamente buenas con esta cámara, actualmente esto me limita a seguir mejorando mi nivel ya que no puedo inscribirme en cursos de fotografía profesional al no tener una cámara profesional con la cual asistir.
Esto me tenía la vida triste desde hace más o menos un año, cuando en verdad sentía la necesidad de tener la cámara y empezar a darlo todo en la fotografía. Mi plan inicial era irme de Venezuela y al estar afuera trabajar y ahorrar para comprar la cámara y empezar las clases de fotografía, pero esto cambió gracias a Steemit ya que desde hace un tiempo estoy ahorrando para comprar mi primera cámara y poder empezar a practicar y estudiar como Dios manda, aun no tengo todo el dinero pero voy en pro de conseguirlo. Es por ello que, desde que estoy en esta plataforma me he sentido mucho mejor, pues una de mis metas se encuentra en camino y ya no parece ser tan imposible comprar una cámara réflex viviendo en Venezuela, por lo menos una usada para empezar.
La fotografía está en mi rutina pero no tanto como en verdad quisiera, ya que mis estudios de música requieren de muchas horas de práctica también De igual forma no paso más de una semana sin tomar fotos así sea encerrada en mi cuarto. He tenido rachas donde salgo a tomar fotos con mi cámara todos los días, incluso he participando en concursos donde debes subir una foto todos los días pero, actualmente por cuestiones de seguridad y tiempo la llevo conmigo de forma más esporádica. Aun así eso no me detiene para tomar fotos, si estoy con alguien que tenga así sea un teléfono con cámara con eso la tomo, pues más que para tener la foto perfecta yo diría que tomo fotos para preservar esos regalos de cada día, esos atardeceres o vistas compartidas.
Como dicen:
Cada cabeza es un mundo.
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Cayapa en El Jarillo. Mi primer encuentro de fotógrafos.
Es la fotografía un claro reflejo esta frase, pues aunque se realicen encuentros de manera grupal para tomar fotos, y pongas a cientos de fotógrafos en un mismo lugar, ninguna fotos sera igual a la otra. Cada una será distinta ya que todos vemos desde nuestra particularidad. Es este reconocimiento de diferentes perspectivas una esencia filosófica que deja en mi enseñanzas y que ademas de aprendizaje interno me ha dado la oportunidad de visitar lugares preciosos y compartir, junto con personas talentosísimas, el hacer este arte, personas que hoy puedo llamar amigos como lo son
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Cuando tomo una foto mi objetivo es conectar con eso que veo y a su vez con la persona que luego lo verá, por lo general fotografío paisajes y al hacerlo, internamente repito una y otra vez cuan afortunada me siento por estar allí, en ese momento e instante, viendo lo que veo, tal belleza puesta frente a mí. Más de una vez se me ha erizado la piel tomando una foto. Solo hay gratitud en mí. Agradezco así cada vez que veo algo hermoso o también doloroso y llevo la cámara conmigo. Pues pienso que:
Cada visión es una oportunidad de contar una historia o de no olvidarla siquiera.
Esto es lo que hace a la fotografía algo tan importante para mí, dada la conexión, gratitud y apertura que siento, esta se ha vuelto una prioridad emocional en mi vida, tanto que la música, la cual es mi carrera universitaria actual, ha pasado a segundo plano en comparación. Incluso, irónicamente en el ámbito musical lo músicos me llaman, sí, pero para que les tome fotos en sus presentaciones. Yo feliz me siento de estar entre los dos mundos, aprendiendo de ambos por supuesto, pero ansiosa por profundizar mis conocimientos en la fotografía.
Es por ello que también quiero formalizar los estudios que realice en cuanto a la fotografía como una segunda carrera. Uno de los primeros sacrificios es comprar la cámara, en lo cual ya estoy trabajando, y seguido de esto otro sacrificio será irme y estudiar en otro país, no será fácil el costo a menos que obtenga una beca, pero cada sacrificio y esfuerzo lo valdrá. Así como han valido los desvelos editando fotos, las veces que nerviosa saqué la cámara en la calle, el dinero que gaste en las impresiones, cada día que madrugué para tomar una foto al amanecer
Porque la fotografía lo vale.
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